¡Julieta, estate quieta! – el cuento del niño que parece “hiperactivo”

¡Julieta, estate quieta!

¡Julieta, estate quieta!

Me sé de memoria este cuento desde que aprendí a leer. Podría recitarlo entero… Fui una niña tan inquieta como Julieta, de hecho, es casi un milagro que a los 38 años sea capaz de trabajar sentada durante horas.

La ratoncita protagonista de este divertidísimo cuento, Julieta, es la típica niña que sería traída a consulta por sus padres. Estoy completamente segura de que la consulta empezaría así:

Rosario: - Bueno, y cuéntenme, ¿qué les preocupa de Julieta?

    Yo tomaría mi bolígrafo, con cierta seriedad, después de todo, el motivo de consulta es crucial en un proceso terapéutico, aunque sea una consulta con una familia de ratones.

Papas de Julieta: –  Bueno Rosario, es que Julieta es hiperactiva. Primero se queda quieta, como pensando qué va a hacer y luego monta un desastre en toda la casa.

Rosario - Pero, cuénteme cómo es eso…

    Tendría que profundizar, la etiqueta de “hiperactivo” se ha popularizado tanto entre padres desesperados que no me sirve de nada, pues no describe la conducta de la ratoncita, ni tampoco me habla del contexto en el que ocurre.

Aquí empezaría el cuento, que seguro lo contaría la madre: Sigue leyendo

Tu hijo va a emigrar, ¿cómo afrontarlo?

Cuando los hijos se van

Cuando los hijos se van

Me resulta inevitable pensar en mi mamá al escribir estas lineas, de hecho le leí este post por teléfono antes de publicarlo. También pienso en mis pacientes que han despedido a hijos en estos últimos años. Decirle a los padres “me voy” es un paso importante para un adulto joven que agarra las maletas en busca de nuevos proyectos, autonomía y un lugar en el que las cosas puedan “ser mejores”.

Como es normal, los padres aman a sus hijos y desean lo mejor para ellos. Pero muchas veces “lo mejor para ellos” entra en franco conflicto con “lo mejor para nosotros”.   Muchos padres reciben el proyecto migratorio de un hijo con alegría,  otros con resignación  y la mayoría con un sentimiento ambiguo.  Oscilan entre la alegría esperanzadora por el posible mejor futuro y la tristeza por la distancia y la pérdida del contacto permanente.

Habitualmente los padres de quienes emigran se encuentran en la adultez madura, o iniciando la vejez. Es común que deseen vivir esta etapa con ciertas semejanzas a cómo la vivieron sus propios padres, o incluso previamente han construido una expectativa acerca de esta etapa que no incluía la distancia de los hijos.

A continuación haré una serie de recomendaciones para padres y adultos mayores que se quedan en sus países de origen mientras el hijo (sobrino, ahijado) emprende el proyecto migratorio.

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La princesita Sofía: ¿están preparados nuestros hijos para la convivencia con la nueva pareja?

Si mamá tiene una nueva pareja, la princesa necesita prepararse antes de la convivencia

Si mamá tiene una nueva pareja, la princesa necesita prepararse antes de la convivencia

Los padres que tenemos niñas hemos visto una y otra vez “La Princesita Sofía”. Esta serie de Disney representa una familia reconstituida (o reensamblada) en la que Sofía, una niña que parece rondar los 6 años, se convierte de la noche a la mañana en la princesa del cuento de hadas de su madre. La madre realiza el legitimo sueño de muchas madres que crían en la ausencia del padre: rehacer su vida con un buen hombre, que además sea un padre ejemplar. En esta historia, el marido no solo viene con corona, castillo y reino propio, sino que trae consigo sus nobles hijos que deberán aceptar la nueva configuración familiar.

Disney nos presenta un nuevo tipo de familia, que de nuevo no tiene nada. Sobretodo porque utiliza para ello su versión más tradicional: un hombre rico que se casa con una buena mujer humilde. A la espera de ver algún día a una reina casada con un sencillo artesano, hoy quiero centrarme en Sofía, y en todas las niñas que, como ella, se enfrentan a la convivencia con la nueva pareja de mamá.

Creo que la madre de Sofía sí estaba bastante preparada para asumir el rol de una madrastra amorosa. Pero, ¿preparó a su hija para la convivencia con su nueva pareja? Basta ver los primeros diez minutos del primer capítulo para ver cómo nuestra princesita, aun vestida como una aldeana, pregunta a su madre sobre cómo será su habitación y su nueva vida. Está claro que mamá no le ha explicado ni la mitad de lo que le espera. Tras pocos minutos, aparece una angustiada Sofía cantando: “No estoy lista para ser princesa”. Nuestra pequeña heroína luchará capítulo a capítulo para ser ella misma en este real entorno mientras su plebeya madre y su noble padrastro intentan hacerle la vida más amable.

Traigo a colación este personaje lleno de ingenuidad y ternura porque cuando las madres están por comenzar una nueva relación de pareja, tras una separación (o viudez), se preguntan siempre si sus princesas o príncipes están preparados/as.

¿preparé a mi hija para la convivencia con mi nueva pareja?

Si Miranda, la mamá de Sofía, hubiese venido a mi consultorio con esta inquietud le habría recomendado hacerse algunas preguntas, antes de plantear a su pequeña la convivencia con la nueva pareja. Esto se me ocurre porque parece que aun no ha resuelto temas importantes con esta pequeña princesa, pues Sofía tiene muchas dudas!

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Los nietos de Skype: 10 recomendaciones para crear y mantener el vínculo familiar en la distancia

Contacto familiar vía skype: una extensión del vínculo

Contacto familiar vía skype: una extensión del vínculo

Skype, WhatsApp y redes sociales nos han abierto un mundo de posibilidades para seguir en contacto con nuestra familia a pesar de la distancia. Y aunque todo el mundo habla del jovencito con cara de monaguillo que inventó Facebook, los verdaderos artífices del medio para mantener las relaciones familiares a distancia, e incluso para crearlas, son los  inventores de Skype.

Detrás de la fluida relación que mi hjia establece con sus dos abuelas hay un medio tecnológico irresistible para los niños: la videoconferencia. Por allí se habla, se canta cumpleaños, se cuentan cuentos, se muestran los adelantos escolares… se comparte el día a día de ver crecer los niños, a pesar de que las familias vivan en la distancia.

Muchas personas desean disfrutar de esa posibilidad mediante Skype, confian en que el medio tecnológico en si mismo basta para ello.  A veces se quejan con cierto sabor amargo: “es que él (niño) no quiere hablar”.  La realidad es que un encuentro satisfactorio va más allá de colocar la pantalla, hacer un par de payasadas y captar la atención de un niño pequeño. Como siempre, el medio es maravilloso (al menos lo es para mi, que me chifla la tecnología), pero la clave está tanto en el contenido como en el tipo de relación que marcan los adultos.

Compartiré unas recomendaciones basadas en mi experiencia que han ayudado a mi hija a mantener una relación fluida con ambas abuelas sin tener contacto físico frecuente. De hecho, realmente este post estaría completo con la ayuda de mi mamá, mis tías, mis suegros y las madres de muchas amigas, pues ellas viven día a día a sus nietos por Skype*.

Seguí manteniendo una estrecha relación con mi mamá durante los años que viví fuera de mi país. Gracias a Skype como medio, pero especialmente porque vimos evolucionar nuestra relación en tiempo real. Ella pudo acompañarme en el proceso de convertirme en mamá y transformarse en una maravillosa abuela utilizando un medio que le era desconocido. Mantuvimos un contacto continuo y naturalizado, como una extensión de lo que sería nuestra relación si viviéramos cerca: conversaba con ella mientras daba de comer, mientras bañaba a Victoria, mientras ella jugaba… era natural escuchar la voz de la abuela en casa, sin prisa y sin “planificar”. Era una visita cotidiana, que Victoria, en la medida en la que fue creciendo, iba pidiendo que se alargara. Pedía que la abuela “se quedara un poco más” y nosotras, seguíamos conversando. Me llevaba la computadora a la mesa mientras comía, o al baño mientras la bañaba. En la actualidad, con sus abuelos paternos vive una situación similar, ahora es papá quien charla con los abuelos a través de la pantalla, y es ella, ya crecida, la que vive esta relación de forma natural. Sigue leyendo

Elinor: la madre controladora

Madre controladora

Madre controladora

Durante años Disney decidió que lo mejor era que las mamás estuviéramos muertas y que la heroína de la película fragmentara su imagen materna en dos: la buena y abnegada madre muerta y la malvada y malintencionada madrastra que competía con ella en belleza y poder. Esta fragmentación, casi psicótica, fue recibida en los años 50´s por un público ávido de mantener lo bueno y lo malo en cajones diferentes, “como Dios manda”.

Pero cuando Disney nos revive, hasta nos pone nombre!

Fíjense qué curioso: cuando decide ponernos nombre y hacer notar a la madre en tiempo real escoge el rol de madre controladora. Ya antes con Madre Gothel lo hizo en cierto modo. Pero finalmente Madre Gothel no era la madre biológica de Rapunzel y su efecto era otro. En Valiente, nos viste de verde, nos ata la melena y nos planta dignamente como la Reina Elinor.

Yo me echo a temblar cuando pienso en Elinor. Ella es la madre de Mérida, una princesa aguerrida, de arco y flecha que no se quiere casar con esa lista de pretendientes impuestos por una tradición que la anula.

A mi hija y a mi nos cautivó Valiente (Brave, 2012), salimos del cine entusiasmadas y tenemos camisetas, set de muñequitos y hasta la peluca roja con su arco y flecha. He tenido en casa una hija arquera, hasta que comenzó a cantar “Libre soy”. Esta historia fue especial para mi,  justamente porque es una historia de la relación madre-hija en la que ocurre una transformación vital para que la relación entre estas dos protagonistas sea profunda, íntima y duradera. Si no se produce el reconocimiento mutuo como seres individuales y diferentes, ambas quedan destinadas a ser de especies diferentes, incomunicadas y lejanas, como los osos y las personas.

madre controladora 4

 

Elinor controla, y controla a tal punto que Mérida sólo tiene un espacio de diferenciación cuando suelta esa melena roja, tan rebelde como erotizada, y se aleja de la casa familiar. Elinor tiene una seria dificultad para escuchar y valorar las propuestas de esta hija, para aceptar  y comprender su necesidad de diferenciación. Elinor desea verse a si misma en esta hija, intentando anularla , sin éxito, afortunadamente!

El momento cumbre del proceso de diferenciación se puede ver claramente en la escena de este video, que cada quien puede replicar en su casa un día cualquiera.

Cuántas veces, como Elinor, no decimos :

- ¿Qué estás haciendo?

- Ya basta!

– Ni se te ocurra dar un paso más.

- Te lo prohibo

Sin siquiera preguntar qué paso quiere dar y por qué.

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Mi familia en otro país tiene un problema, ¿qué hago? 5 consejos y 5 preguntas

- “Finalmente uno está lejos y no puede hacer nada…”

¿Qué hacer cuando nuestra familia está lejos enfrentando una crisis?

¿Qué hacer cuando nuestra familia está lejos enfrentando una crisis?

Así termina una larga historia, contada por skype, en la que una mujer de casi 40 habla de la enfermedad de su madre, que está en su país de origen.

Después de contarme con detalle las visitas médicas, los tratamientos, la forma en la que los otros hermanos se turnan para cuidar de esta mujer de más de 70 años, la ahoga un sentimiento profundo que a a veces parece resignación, otras impotencia y algunos, los que no la conozcan bien, podrían confundir con indiferencia.
Pero yo, que la conozco, se que detrás de “no puedo hacer nada” se posan, la culpa y la impotencia, juntas. Una de cada lado.
Esta situación pone sobre la mesa que el patrón de relación con nuestras familias ha cambiado. La distancia y el rol que jugamos en nuestra familia, ahora más periférico, requiere de una nueva manera de comunicarnos y de dar y recibir apoyo.
Cuando emigramos el mundo de los seres amados sigue existiendo. A miles de kilómetros siguen celebrándose cumpleaños, nacimientos, graduaciones, matrimonios, y tantos pequeños encuentros que hacen que la vida fluya para los que se quedan. Los que se van las viven a veces como participantes y otras como espectadores. Se siente alegría por los logros de los otros, y una melancolía saludable que nos recuerda el amor. Cuando se convierte en melancolía triste, nos recuerda el duelo
Familias que se apoyan, se acompañan a pesar de la distancia

Familias que se apoyan, se acompañan a pesar de la distancia

Pero también fluyen otros eventos que cierran ciclos, como las separaciones, los fallecimientos, la ventas de objetos significativos… y también las enfermedades.
Cuando esto ocurre podemos sentirnos angustiados, impotentes o culpables. En un escenario lejano es duro seguir con la rutina mientras la familia, a la que extrañamos, enfrenta una crisis. Sobretodo si nos hemos sentido siempre partícipes y protagonistas de los eventos familiares. 
Ofrezco algunas recomendaciones desde mi experiencia y mi formación que pueden ser de utilidad a aquellos que desean acompañar a su familia cuando se presentan problemas y están lejos en kilómetros, pero cerca en el corazón.

1.- Mantener el foco en el rol actual.

Podría suceder que la angustia nos invada a tal punto que no logramos funcionar eficientemente en el aquí y ahora. Las personas que nos quieren y respetan en nuestro país de origen reconocen amorosamente nuestro nuevo lugar, y esperan que nos cuidemos, que mantengamos nuestra rutina, cuidemos de nuestro hijos y pareja y que “estemos bien”.  A su vez, mantener el foco implica re-conocer nuestro nuevo entorno y comentar nuestra preocupación con quienes son nuestros nuevos compañeros en el camino. Nuestros nuevos amigos son los que ahora nos dan soporte y se hacen solidarios con nuestros sentimientos, aunque no conozcan personalmente a las personas que hoy nos quitan el sueño.

2.- Mantener el contacto y cuando te comuniques con la familia: escuchar sin juzgar, criticar o dar consejos a-priori.

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Para mis estudiantes, que han comenzado a aprender sobre apego

Hace un año escribí una carta a mis estudiantes cuando di la clase de “Factores prenatales que afectan el desarrollo” que viene seguida de “Proceso de parto y su influencia en la conducta de apego”. Hoy la rescato esta parte, porque sigue vigente:

Embarazo, parto y apego

Embarazo, parto y apego

Queridas estudiantes de Educación,

“… si tuviera que elegir, si hoy me dijeran que tengo sólo una clase para explicarles lo esencial que una maestra debe saber, elegiría sin dudarlo dos cosas:

Me concentraría en el parto y el primer año, y me dedicaría al desarrollo en esa etapa vital.

Si algo debe saber una maestra, que posiblemente se convierta en madre en el futuro (o que quizás ya lo es!) es que nuestras bases están en el embarazo, parto, nacimiento y primeras semanas de vida, y que debemos proteger especialmente esta etapa para que el proceso de desarrollo evolutivo se produzca de forma saludable.

Una asignatura que aborde este tema es poco, quizás muy poco. Sobre todo porque más que la “herramientas” que tantos docentes reclaman, lo que más quiero transmitir es la comprensión del proceso, como base para tomar decisiones en un micromundo muy significativo: el de cada niño que esté en sus manos.

Muchos teóricos hablan con profundidad y bases científicas sobre el tema. Yo quisiera transmitirles no las nociones teóricas, sino la intención firme de hacer las preguntas pertinentes utilizando como base la teoría que subyace a estos procesos: Sigue leyendo

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