Sobre el “Informe” Doulas y otras formas de descalificación de la mujer

Sigo con detalle una polémica por la publicación de un malintencionado documento titulado ‪#‎InformeDoulas‬ publicado en estos días en España. Digo malintencionado, porque su contenido lejos de colocar el énfasis en los aspectos que realmente protegen a la mujer, colocan el acento en desprestigiar a un colectivo de personas que cumplen una función de acompañamiento.

Imagen tomada de www.motheringtouch.ca - autora: Marlene L’Abbe’

Imagen tomada de http://www.motheringtouch.ca – autora: Marlene L’Abbe’

Lo sigo no sólo porque me interesa mucho el tema de la psicología perinatal, sino porque mi hija nació en España y el trato que recibí de las matronas me daría para un “Informe Matronas”. Después de una preparación para el parto de la mano de una mujer maravillosa, finalmente llegué al hospital. Durante mi parto pude ver y ser víctima de un desfile de profesionales que han cursado estudios reglados y que están colegiados cometiendo una serie de errores importantes. Por ejemplo, tuvieron que hacerme una segunda punción epidural (con el riesgo que conlleva!!) porque el primer anestesiólogo se equivocó y las dos matronas que me visitaban no se dieron cuenta que no estaba recibiendo anestesia. Así como este detalle podría relatar uno y otro, pero este post no es sobre mi parto… Mas allá de mi experiencia personal, esto no me da derecho a desprestigiar a un colectivo de profesionales, a lo sumo podría haber hecho una denuncia, una reclamación o algo que hiciera valer mis derechos. Pero en ese momento no tuve energía para hacer sentir mi voz, sólo podía dedicarme a mi bebé. Y entonces, cuando lo recuerdo, pienso: si hubiese tenido una doula….

¿Qué necesitaríamos las mujeres?

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Niños e inseguridad ciudadana: el trauma a la vuelta de la esquina

Cómo ayudé a mi hija emocionalmente tras ser víctimas de la inseguridad

Finalmente nos pasó. Nos convertimos en una familia más víctima de la inseguridad que impera en Venezuela. Hace poco más de un mes una pequeña festividad navideña acabó con dos hombres armados despojándome de mi vehículo delante de mis amigas y de nuestras hijas, tal y como relata mi esposo en su blog. Lo ocurrido no es ni más ni menos dramático que lo que le ha pasado a muchas familias venezolanas (y que pasa en demasiadas ciudades latinoamericanas). Aunque no hubo agresión física, mi pequeña y yo tuvimos que hacer frente a unas heridas emocionales que hasta ahora nos eran desconocidas.

La importancia de prevenir el estrés post traumático después de ser víctima de violencia urbana

Atiendo a muchas familias que en algún momento han sido víctimas de la inseguridad. Los casos pueden ser más o menos duros, pero cuando llegan a consulta suele ser porque el paciente está rozando lo que técnicamente se llama Síndrome de Estrés Post Traumático. Dicen los entendidos en trauma que para que un evento sea realmente traumático necesitas dos golpes. Cito a Boris Cyrulnik, en su libro “Los patitos feos”

“Hay que golpear dos veces para que se produzca el trauma. El primer golpe, el primero que se encaja en la vida real, provoca el dolor de la herida o el desgarro de la carencia. Y el segundo, sufriendo esta vez en representación de lo real, da paso al sufrimiento de haberse visto humillado, abandonado, ¿Y ahora qué voy a hacer con esto?, ¿lamentarme cada día, tratar de vengarme o aprender a vivir otra vida, la vida de los cisnes?”

Mi experiencia como terapeuta es que los niños necesitan “elaborar” la situación. Al día de hoy, como madre, estoy más que segura.. Lo cuento en primer lugar porque necesito contarlo y en segundo lugar porque quizás pueda ser de utilidad a otras familias. A continuación,  lo que hicimos como padres:

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Reencuentro familiar después de emigrar; volver a casa por Navidad

Ya estamos en diciembre. Muchas familias de emigrantes aprovechan la Navidad  para visitar a sus familias en los países de origen o para recibirlos en el país de acogida. El reencuentro familiar es  un momento añorado, que suele ser preparado con ilusión, pero en ocasiones también con ansiedad y hasta temor. No es para menos, volver a casa conlleva una  carga emocional tan alta que puede llegar a ser explosiva.

Viajar para ver a la familia

Viajar para ver a la familia

Una vez comprado el pasaje para visitar a la familia la emoción es abrumadora. Para muchos emigrantes ha pasado mucho tiempo desde la última vez que visitaron su país. El vaiven emocional es tremendo. Mientras se prepara el reencuentro familiar se compran regalitos para la familia o juguetes para los nuevos bebes que aún no se conocen, pero que desde hace meses se sueña con cargar.

La situación debería ser idílica: abrazos, entrega de regalos, risas, compartir, y un tiempo indefinido de amor familiar.  Publicaremos milies de fotografías en FB e Instagram rodeados del paisaje de nuestro añorado país, de la entrañable familia, de los viejos amigos y de una suculenta comida, repleta de matices propios, que ya casi podemos saborear. Cuando volvemos por primera vez en muchos años, el corazón late con fuerza desde el momento en el que tenemos en las manos nuestro pasaje.

Encuentro con la familia en otro país

Encuentro con la familia en otro país

En el otro extremo están las expectativas de quienes nos esperan; los padres, hermanos y familiares que llevan meses preparando el reencuentro.

Lo que dejamos atrás al emigrar ha cambiado en cierto modo: nuestros padres han envejecido, han ocurrido bodas, nacimientos, cambios de trabajo, divorcios, mudanzas, y miles de eventos vitales … y otras cosas permanecen en el mismo sitio desde la última vez que las tocamos: amores y lealtades, pero también puede haber  rencores, secretos y algunos viejos conflictos que no se solucionaron solos con el simple paso del tiempo.

En ese marco ocurre el ansiado reencuentro familiar, del que deseamos salir fortalecidos como personas y como familias. Si estás a punto de encontrarte con tu familia después de emigrar, estas reflexiones pueden ser de utilidad:

1.- Cuestionar el cambio aleja, manifestar el deseo de re-conocimiento acerca

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Anécdota navideña de una madre venezolana cursi

- Mamá nos aprendimos una canción en la escuela.

Me incorporo. Tomo aire. Inhalo. Exhalo. Estas afirmaciones me ponen nerviosa, lo admito. No es que la niña arranca a cantar una canción nueva, no. Es que está anunciando una canción. La canción.

- Si mi_amor, ¿qué canción?

- Mamaaaaá, ¿dónde están los jugueeeetes?, Mamaaaá El Niño no los trajoooo…

- ¿Cómo?

- Es de un niño que no le trajeron juguetes en Navidad.

Silencio. Suspiro. Yo es que soy cursi, y me gusta la Navidad. Soy muy sencilla en mi forma de vivirla, hago adornos caseros, quiero comer hallacas de mi mamá, visito a la gente. Canto aguinaldos. Prendo velitas en la corona de Adviento cada domingo. Hago galletas. No soy empleada, así que no cobro utilidades ni bono especial, de tal manera que mi Navidad no es tiempo de consumo, pero de allí a pensar que un niño se queda sin juguetes, es mucho con demasiado.

- Mamaaaá, ¿dónde están los juguetes?, Maaaaaaá El Niño no los trajo

- ¿Y la maestra cantó esa canción? (canción totalmente desconocida para mi, hasta el jueves pasado)

- No, la puso en su radio.

En su radio. Cuando la maestra pone la radio, agarrate los pantalones. Sigue leyendo

Frozen: los secretos familiares y sus consecuencias

Lo que hay en ti no dejes ver,
buena chica tu siempre debes ser.
No has de abrir tu corazón…

Consecuencias de los secretos familiares en la próxima generación

Consecuencias de los secretos familiares en la próxima generación


Esta era la orden de sus padres que Elsa cumplió fielmente: guardar en secreto sus temibles poderes para proteger a su hermana y a su familia. Lo hizo, hasta que necesitó convertirse en una adulta libre.

El que no ha visto Frozen, que lance la primera piedra. Este musical de Disney con una banda sonora maravillosa nos trae un tema rudo entre lineas: los secretos familiares. El caso de la familia real de Arendelle nos ilustra el manejo de uno de estos secretos familiares y sus consecuencias en la siguientes generaciones.

Pasa hasta en las mejores familias, y la de Elsa no iba a ser menos. En todas las familias se esconden cosas, secretos avergonzantes, especialmente cuando entrañan lo “malo” y “anormal” de alguno de sus miembros, o la consumación de actos prohibidos, producto de la perversión.

Durante siglos, los niños que nacían con alguna deformación, si llegaban a sobrevivir, eran escondidos, mantenidos en secreto por la vergüenza que causaban a sus familias, llegando a convertirse en verdaderos extraños criados a la sombra sin saber por qué.

Esto fue lo que vivieron Elsa y Ana, cuando sus padres decidieron encerrar a su hija mayor para protegerse (ellos, el reino y a la tierna Ana) del  poder incontrolable de esta Reina de las Nieves, que casi acaba con su hermana Ana en los primeros diez minutos de la película.

Secretos Familiares

Secretos Familiares

Si bien Disney mata a los padres de las famosas princesas lo más rápido que puede en sus largometrajes, nos dio tiempo a ver que los Reyes de Arendelle se veían incapaces de integrar a Elsa a la sociedad y de ayudarla a conocer su poder. Deciden mantener el secreto familiar y dan la orden de un encierro totalmente injusto e incomprensible para las hermanas. Elsa cumplió este mandato, surgido del miedo y la ignorancia, con lealtad ciega.  A partir de entonces la hermana mayor creció en la soledad, la frustración y el aislamiento.

¿Quién es el dueño del secreto?

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¡Julieta, estate quieta! – el cuento del niño que parece “hiperactivo”

¡Julieta, estate quieta!

¡Julieta, estate quieta!

Me sé de memoria este cuento desde que aprendí a leer. Podría recitarlo entero… Fui una niña tan inquieta como Julieta, de hecho, es casi un milagro que a los 38 años sea capaz de trabajar sentada durante horas.

La ratoncita protagonista de este divertidísimo cuento, Julieta, es la típica niña que sería traída a consulta por sus padres. Estoy completamente segura de que la consulta empezaría así:

Rosario: - Bueno, y cuéntenme, ¿qué les preocupa de Julieta?

    Yo tomaría mi bolígrafo, con cierta seriedad, después de todo, el motivo de consulta es crucial en un proceso terapéutico, aunque sea una consulta con una familia de ratones.

Papas de Julieta: –  Bueno Rosario, es que Julieta es hiperactiva. Primero se queda quieta, como pensando qué va a hacer y luego monta un desastre en toda la casa.

Rosario - Pero, cuénteme cómo es eso…

    Tendría que profundizar, la etiqueta de “hiperactivo” se ha popularizado tanto entre padres desesperados que no me sirve de nada, pues no describe la conducta de la ratoncita, ni tampoco me habla del contexto en el que ocurre.

Aquí empezaría el cuento, que seguro lo contaría la madre: Sigue leyendo

Tu hijo va a emigrar, ¿cómo afrontarlo?

Cuando los hijos se van

Cuando los hijos se van

Me resulta inevitable pensar en mi mamá al escribir estas lineas, de hecho le leí este post por teléfono antes de publicarlo. También pienso en mis pacientes que han despedido a hijos en estos últimos años. Decirle a los padres “me voy” es un paso importante para un adulto joven que agarra las maletas en busca de nuevos proyectos, autonomía y un lugar en el que las cosas puedan “ser mejores”.

Como es normal, los padres aman a sus hijos y desean lo mejor para ellos. Pero muchas veces “lo mejor para ellos” entra en franco conflicto con “lo mejor para nosotros”.   Muchos padres reciben el proyecto migratorio de un hijo con alegría,  otros con resignación  y la mayoría con un sentimiento ambiguo.  Oscilan entre la alegría esperanzadora por el posible mejor futuro y la tristeza por la distancia y la pérdida del contacto permanente.

Habitualmente los padres de quienes emigran se encuentran en la adultez madura, o iniciando la vejez. Es común que deseen vivir esta etapa con ciertas semejanzas a cómo la vivieron sus propios padres, o incluso previamente han construido una expectativa acerca de esta etapa que no incluía la distancia de los hijos.

A continuación haré una serie de recomendaciones para padres y adultos mayores que se quedan en sus países de origen mientras el hijo (sobrino, ahijado) emprende el proyecto migratorio.

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