Vivir en otro país
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¿Síndrome de Ulises?

 
Síndrome de Ulises. Lo escucho y lo leo. No puedo evitarlo, me dan pánico los diagnósticos. Todos.
Especialmente aterradores me resultan los diagnósticos en el ámbito de la salud mental pues intrínsecamente guardan el riesgo de ser permanentes. Socialmente cuando hablamos de cualquier padecimiento de la psique, “estar enfermo” puede ser visto como “ser enfermo”. Y es muy duro cargar a cuestas con la etiqueta de una enfermedad mental. 
 
   La psicología comparte con la psiquiatría un manual entero lleno de síndromes llamado DSM IV. Este Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría contiene una clasificación de los trastornos mentales y proporciona descripciones claras de las categorías diagnósticas.
 
   El caso del Síndrome de Ulises me resulta curioso ya que requiere de un proceso muy complejo para que llegue a ocurrir, la persona tiene que migrar. Es decir: maleta, pasaporte, viaje, país de acogida, vivienda, trabajo (si lo encuentra), locutorios, llamadas, nostalgia, encuentros y desencuentros, adaptación…

    Una vez que la persona puede ser identificada como inmigrante, entonces potencialmente podría desarrollar esta “enfermedad” (a estas alturas ya el lector, si es inmigrante puede empezar a ponerse nervioso).

   Como casi todo lo que tiene que ver con la psique, no se contagia. No se pega con estornudos. Asi que,  según esto, los inmigrantes llevamos algo parecido a una bomba de tiempo dentro de nosotros. ¿Todos los inmigrantes desarrollan el síndrome de Ulises?

 
   Empecemos por el principio: el síndrome de Ulíses es un apodo, un nombre “cariñoso” para llamar al síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple. Este tiene una serie de características, que cuando ocurren en conjunto y tomando en cuenta criterios clínicos rigurosos, podría explicar la aparición en el paciente de una sintomatología crónica. Pero no todo paciente inmigrante desarrolla un síndrome.

    Muchos de los síntomas que los pacientes desarrollan pueden ser respuestas completamente normales ante una situación anormal.

  • Sentir miedo es normal cuando nos enfretamos continuamente a lo desconocido.
  • El cuerpo puede somatizar con dolores de cabeza o dolores estomacales “obligandonos” a descansar después de jornadas laborales interminables, o incluso cuando interiormente sentimos miedo del lugar de trabajo…
  • Sentir tristeza por lo que hemos dejado atrás, la familia, las costumbres, es normal sobre todo cuando no se tiene claro el momento de retornar y volver a ver a los seres queridos.
    La tristeza, el miedo o los dolores de cabeza de los inmigrantes no siempre son indicios de una enfermedad, sino son síntomas que con el acompañamiento adecuado, la mejora de las condiciones de vida y el tiempo van remitiendo.
   En términos prácticos, los profesionales de la salud sentimos cierta “seguridad” cuando tenemos un diagnóstico, ya que conlleva rapidamente un tratamiento. A mi modo de ver es muy importante evitar diagnósticos innecesarios en una población que no está enferma.

    Creo que en la mayoría de los casos se trata de personas que simplemente requieren acompañamiento y apoyo para un proceso humano duro, y no un tratamiento para una enfermedad.

12 Comments

  1. Hay un libro con este nombre del escritor Santiago Gamboa, lo tengo en Colombia, allá esta bueno :), no lo traje porque no me llamo la atención, hasta ahora, lo conoces ¿? Lo has leído ¿? pues según encontré en Internet: “Pocas veces una obra de ficción ha palpado con tanto dramatismo, tensión y belleza el mundo de los inmigrantes…” tendremos que ponerlo en la lista 😉

    Saludos

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    • Muy buen libro! Lo disfruté mucho la primera vez que lo leí, cuando ni siquiera pensaba que me iría a vivir lejos de mi país… Lo comentaba en uno de mis primeros post, es un acercamiento muy humano a la realidad del inmigrante, el exiliado, el refugiado…

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  2. Teresa says

    Este síndrome me parece un gran negocio mediático. A raiz de este “descubrimiento”, el autor aparece en los media y se hace famoso. Pero ¿ hay que etiquetar como síndrome una serie de reacciones y padecimientos psicológicos cuya aparición es de lo más lógica ante la dura realidad de la migración? Acaso no es una reacción normal tener dolor de cabeza, tristeza, problemas con el sueño, miedo, sentir indefensión… en estos casos? ¿Por qué se considera ésto un síndrome? Acaso todos los inmigrantes que padecen este supuesto síndrome presentan el MISMO CUADRO? Todos ellos tienen los mismos síntomas? Y, si no los tienen, ¿cómo puede hablarse de síndrome? A mi, francamente, me parece muy poco científico, todo ésto. Muy mediático, sí, pero nada más…

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    • Hola Teresa,
      Va mi respuesta, tarde pero segura….
      La cobertura mediática de las enfermedades siempre va de la mano de los intereses de quienes tienen “la cura”. Muchas enfermedades reciben atención debido a la lucha de los pacientes y familiares que las padecen por lograr la atneción que necesitan. Pero existen unas cuantas, elpecialmente la psicopatología, en la que los pacientes no aparecen por ninguna parte… El Sïndrome de Ulises, a mi modo de ver, llama la atención de los especialistas para no buscar un origen orgánico a un montón de sintomas de origen psicosomático. Y eso, a mi modo de ver está bien. Está bien que no te registren el cerebro buscando un tumor cuando tienes una cefaléa crónica por no tener tiempo para llorar tu duelo. Ahora, lo que no me parece correcto, como con cualquier enfermedad, es crear una etiqueta que estigmatice a un colectivo, con una de las etiquetas más difusas y peligrosas que nos pueden colocar, las que provienen de los manuales de psicopatología….. Gracias por tu comentario!

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  3. Lidia says

    Pues. sí: a todo se le pone etiqueta. Cómo si no fuera NORMAL estar enormemente estresado cuando tienes que afrontar tantos retos… Así ya tenemos una nueva patología… y un nuevo gurú. !Que poca confianza me merece esta actitudpseudocientífica! Yo lo llamaría oportunismo.

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    • El tema del oportunismo es clave. No porque los científicos lo sean de por si, sino porque las condiciones sociales y políticas marcan las líneas de investigación y el uso de los resultados… Y aqui es cuando viene la ética y nos ahcemos preguntas sobre cómo serán utilizadas las estadísticas de los diagnósticos (asumiendo que son diagnósticos acertados) por aquellos que hacen uso político y mediático de estos…

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  4. Marcos says

    Hola!
    Soy un estudiante de psicologia, y en cuanto vi este blog me interesaron mucho todas las cuestiones aquí tratadas. El profesor nos contó que ciertos especialistas diagnostican el sindrome de Ulises como una enfermedad, lo etiquetan bajo el concepto de depresión, y por tanto recetan antidepresivos. Al no ser una enfermedad, estos antidepresivos no solo no hacen nada bueno, sino que ademas pueden minar la capacidad sexual de la persona y así conducirle empeorar parte de la vida que quizas podia permitirle una desconexión de problemas en cuanto a adaptación.
    Un saludo a todos los participantes y la autora de este blog, me gusta mucho!

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  5. Pingback: Sindrome de Ulises: El SINDROME DE STRESS CRONICO DEL INMIGRANTE « EL INMIGRANTE

  6. José says

    Primero que todo, un saludo a td@s. Es bueno ver que existe gente que se acerca a los temas de migración y su vínculo con la salud mental y emocional de los colectivos móviles. Ahora, me parece que utilizar términos como la “pseudocintificidad” de un término puede ser un poco delicado.

    Quisiera poner a su dispocisión un pequeño artículo de Joseba Achótegui, psiquiatra que acuña el concepto del Síndrome de Ulises: http://www.ome-aen.org/NORTE/21/NORTE_21_060_39-52.pdf

    Allí pueden encontrar algunos conceptos más explayados sobre algunas de las dudas que leo acá. En lo referente a la esterotipación de los migrantes….bueno, hablando como un migrante en epxeriencia propia y como alguien interesado en el estudio y la investigación social, el denominarlo un trastorno depresivo de la conducta no implica el concepto clásico y popularizado de “enfermedad”. El poner de manifiesto los estresores a los que un migrante se expone en el proceso de movilidad no implica necesariamente victimizarlo, desde mi humilde punto de vista, se trata de una postura analítica frente al conjunto posible de sintomatologías que pueden presentarse.

    Ahora bien, Lidia, tal y como lo mencionas, todos podemos estar expuestos a este tipo de experiencias, pero el que el fenómeno migratorio esté ligado a ello, nos ubica en un contexto de mucha mayor complejidad. No pueden únicamente tomarse en cuenta factores de personalidad o emocionales, sino que hace falta aproximarse al sujeto de estudio con el conocimiento de la dinámica migratoria en general y del contexto específico para el caso regional en el que se desenvuelva el sujeto.

    Por otro lado, (y para no hablar sólo con una perspectiva teórica) se formuló también el concepto de “Síndrome de Penpelope” para exponer el caso de las mujeres migrantes o esposas de migrantes que se quedan en el lugar de origen. Una explicación más extensa se puede hallar con el trabajo del iinvestigador Gustavo López Castro.

    Por el momento dejo acá mi comentario. reciban un saludo.

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    • José, siento mucho la tardanza de mi respuesta. He estado ocupada en mi web (la que dedico a mi consulta de psicología http://www.psicologiaparacrecer.com) y tenía este espacio “en espera”. Gracias por tu comentario, es un tema sobre el que me encanta conversar, pero no sólo pro el Síndrome de Ulises, sin por el peso que las etiquetas pueden tener en nuestras vidas. Creo que es funtamental documentar los procesos normales, acompañarlos para poder evitar que se transformen en patologías serias. Pero muchas veces la sanidad recurre con demasiada soltura a estas etiquetas, Síndrome de Ulises incluido, antes de procurar prevenir. Saludos y gracias por el comentario.

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  7. Elias says

    Más que una enfermedad, tal y como se describe, parece la consecuencia que se esperaría de someter a cualquier organismo vivo a unas dificultades de supervivencia muy considerables: dificultades para relacionarse con otros iguales (humanos en este caso, idiomas, prejuicios, o cualquier otro tipo de barrera), dificultades por dejar ‘el propio territorio’ (somos territoriales, no lo olvidemos), dificultades por no poder relacionarse con su familia (con la que compartimos nuestros genes y nuestras experiencias infantiles y juveniles) y amigos de siempre, dificultades para acceder a los recursos (dinero, vivienda, trabajo)…
    Aparte, veo que siempre se hace referencia al que emigra de un país a otro…y citan las causas extremas…creo que con condiciones menos extremas también se daría, y que incluso se puede dar cuando uno deja a su familia, su tierra, sus relaciones, sus rincones y sus espacios para irse a otra provincia a trabajar, donde no conoce a nadie. No tiene la barrera del idioma, peo también hay dificultades considerables.
    Buen blog. La página psicologiaparacrecer.com no funciona.
    Saludos

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  8. Pingback: ¿Síndrome de Ulises o respuestas normales ante situaciones difíciles? | Blog de una psicoterapeuta

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