Blog de una psicoterapeuta, Psicología para emigrar, Vivir en otro país
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¿Síndrome de Ulises o respuestas normales ante situaciones difíciles?

Siempre que oigo hablar del síndrome de Ulises me hago la misma pregunta: ¿los inmigrantes  desarrollan “problemas psicológicos” o  hay respuestas normales ante situaciones difíciles?  

Escenario 1

    El espacio es amplio, y tiene muchos cubículos. Se trata de una oficina pública de Mallorca dedicada al tema de inmigración. Coincidimos en la puerta gente de todos colores, aunque no veo asiáticos por ningún lado. Allí estamos: africanos, latioamericanos, morenos, blancos y negros, incluso se deja ver algún velo. Todos llevamos nuestras carpetas llenas de ilusión y esfuerzo metidas en los cuadros de esa metodología de formulación de proyectos que llamamos “marco lógico”.

Mientras compartíamos el mismo frío de enero no podía dejar de pensar en cómo hacían todos aquellos que estaban allí, con la misma ilusión y esperanza que nosotros, pero que no hablaban castellano. Tenían que escribir su proyecto, igual que todos, pero con la desventaja del idioma. Y en esa oficina sólo te pondrán un sello de “recibido”. Es una situación tensa.

Escenario 2

El Hospital Son Llatzer, donde nació mi hija, es enorme como entonces era mi barriga de 7 meses de embarazo. Pasillos anchos y largos. Un lugar limpio, iluminado y sobrio. Llegué siempre puntual a todas las citas que tuve con los médicos que me atendieron. Era mi primera experiencia hospitalaria como extranjera y quería ser muy correcta. Me sorprendió que nunca me decían su nombre ni preguntaban el mío. Decidí que cada vez que pisara un consultorio le preguntaría al médico su nombre, le diría el mío y el de mi bebita: Victoria. Pasé tres días en el Hospital, y me visitaron todo tipo de profesionales, incluida una mediadora intercultural. Encontré seriedad, pero ninguna calidez. La visita que más me sorprendió fue la de una paciente, africana de origen, cuya bebita de cuatro meses había pasado toda su corta vida en ese Hospital. Cuidada por su madre, que estaba muy enferma y una tropa de enfermeras que cargaban a esta bebita orgullosas por los pocos gramos que había ganado esa semana. Esta señora, alta y negra, venía a verme y a presentarme a su niña. Con la fe de quien se va a curar porque tiene una razón de dos kilos y medio por la que vivir. Era una situación conmovedora.

Escenario 3

El locutorio siempre está lleno de mujeres. Llamadas no muy largas, no muy cortas. ¿Cuánto es largo o corto para hablar con hijos que viven en otro país?. Ella pregunta si se han tomado las medicinas. Si han hecho los deberes, pregunta detalles y también los cuenta. Las cabinas emanan emociones de familia, que no es menos familia porque vivan en la distancia. Es una situación emotiva.

Escenario 4

Aquella rubia a fuerza de tinte estaba decidida a encontrar trabajo. Hace más de diez años que vive en Mallorca, pero recuerda ese día como si fuera hoy y lo cuenta asi: “yo me vi, con mis dos brazos, mis dos piernas, y la cabeza que Dios me dió y me dije hoy encuentro trabajo. Hoy. Y me fui a tocar puertas y a ofrecerme para ayudar en la limpieza de las casa. Le toqué la puerta a una señora y cuando abrió me presenté: Usted no me conoce, pero yo sé que si usted necesita ayuda en su casa, yo puedo hacerlo muy bien. Sé limpiar, sé cuidar niños y mayores, soy honrada, responsable y necesito trabajar. Yo respondo por mí. Atropellada por las palabras, la señora se me quedó viendo muy seria y me dijo pase. Y así empece. Respondiendo por mi. Es más que una entrevista de trabajo. Es una situación llena de expectativas y miedo.

Son diferentes escenarios de experiencias que pueden llegar a ser duras, pero no por ello desencadenan patología. Muchas veces lo que requieren las personas que experimentan estas situaciones es empatía, acompañamiento y orientación.  Gabriela Bianco  después de analizar la situación del paciente inmigrante (o potencial paciente)  invita a la reflexión del personal sanitario en general  y del personal de la salud mental en particular, a ir más allá de un Síndrome. Cuando las personas viven contínuamente situaciones de tensión, tienen respuestas normales y adaptativas ante ellas.

  • Normal es sentir miedo ante lo desconocido.
  • Normal es sentir nostalgia por lo que se ha dejado atrás.
  • Normal es sentir agotamiento físico ante jornadas de trabajo interminables.
  • Normal es sentir ansiedad ante el desempleo.

La pregunta es, ¿cuándo esto se convierte en problemático?, cómo saber si se necesita ayuda?, ¿Qué tipo de ayuda?.. de eso van los próximos post!

5 Comments

  1. Querida Rosario, me encanta este post, en oportunidades yo misma siento esas tensiones de ansiedad a lo desconocido, nostalgia por lo que he dejado atrás y pienso, qué me pasa? como que estoy mal? y es normal, es parte de lo que significa migrar, es una experiencia muy intensa emocionalmente, sobre todo para gente como nosotras que hacemos introspección y observamos nestro entorno.

    Gracias por compartirlo !!!

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    • Alicia, son tantas las veces en las que en las situaciones más diversas afloran sentimientos… de pronto ves cosas, escuchas o recuerdas… Creo que cuando somos conscientes de ello, y nos acompañamos, este camino se hace más fácil. Es como un viaje, largo, que puede tener momentos duros, caídas, logros, diversión y un sin fin de cosas…

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  2. Pingback: ¿Síndrome de Ulises? | Blog de una psicoterapeuta

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