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Dejar los pañales (II): versión psicóloga

Aquí van una serie de recomendaciones para ayudar a nuestros hijos en el proceso de control de esfínteres.  Mi experiencia personal, mis aciertos y mis equivocaciones en este proceso los relato en el post Quitar pañales: versión mamá.

Dejar los pañales

 Cuando los niños empiezan a dar los primeros pasos vemos cómo caminan, exploran y se hacen autónomos! Caminar es una señal de independencia, y de una etapa en la que continuamente quieren hacerlo todo sin ayuda.

 

En esta etapa del desarrollo el niño desea normalmente actuar como “mayor”.

Los adultos que estamos cerca pasamos casi todo el tiempo apoyándolos para que puedan lograr comer solos, vestirse solos, peinarse solos…

Cuando quitamos los pañales  estamos promoviendo su autonomía, y si lo hacemos con seguridad y amor, evitamos que dude de si mismo y de nuestro afecto.

 

Señales que podemos observar para saber si está preparado

ü Se siente seguro al subir escaleras, aunque todavía necesite ayuda.

ü Es capaz de decir que va a hacer “pis” o “caca” o que ya lo ha hecho.

ü Se da cuenta de lo que sucede en su cuerpo: evacuaciones, mocos, etc.

ü Es capaz de quitarse el pantalón y de ayudar a vestirse.

ü Mantiene el pañal seco durante tres horas o más.

ü Se siente incómodo cuando el pañal está sucio y lo hace saber.

ü Cuando ve a un hermano mayor o a sus padres en el váter siente curiosidad de saber qué hacen.

ü Cuando juega a hacer pis es capaz de pasar un par de minutos sentado.

 

Antes de empezar – algunos tips útiles para preparar al niño

ü  Recuerde que los niños necesitan explicaciones, con palabras adecuadas para su edad, sobre lo que van a hacer. Explíquele lo que espera de él, de lo contrario será una situación confusa para el niño y muy frustrante para Ud.

ü  Anímele a ser mayor, y asócielo con ir al baño solo, tener ropa interior  y dejar los pañales.

ü  Permítale que le  vea en el baño (a Ud. o a su hermano/a mayor) y que vea cuando baja el váter, para que observe el proceso completo, y sin prisa.

ü  Inmediatamente después lávese las manos y que vea que ahora “está limpio”

ü  Déjelo un rato sin pañal, antes del baño por ejemplo, para que pruebe esa sensación que es nueva para el niño.

Antes de empezar – algunos tips útiles para preparar a la familia

 

  • Todos los adultos de la casa deben estar de acuerdo en la forma y el momento, en caso contrario espere para comenzar hasta que todos se sientan “listos”.
  • Hágase la vida fácil: tenga a mano mudas de ropa sencilla, quite la alfombra…
  • Evite que coincida con cambios importantes o con momentos en los que algún miembro de la familia esté pasando por un período estresante (en el trabajo, en la escuela…)
  • El pañal en esta etapa es muy cómodo… vienen días de incomodidad, pero una vez logrado será aun más cómodo que antes!
  • Avise con naturalidad a personas cercanas que suele ver con frecuencia: abuelos, tíos para que animen al niño sin forzarlo y para que sean comprensivos ante cualquier escape.

ü  Acuerde previamente con los adultos significativos la reacción inmediata ante los “escapes”: sobre todo evite avergonzarlo con frases como “otra vez!, yo pensaba que lo pillarías más rápido”, “tu hermano se tardó menos”, “Pedrito con 14 meses ya lo hacía solito”… los niños no comprenden cada palabra pero entienden su sentido. La vergüenza es un sentimiento complejo y genera ansiedad y duda.

ü  Comparta con otros padres su experiencia en esta etapa… se sorprenderá de las anécdotas que pueden tener todas las familias, al final todos hemos dejado los pañales!

 

Quitar los pañales cuando sentimos que el niño está preparado tiene la gran ventaja de ser un proceso natural, y que favorece su gran búsqueda de autonomía. Le brinda la seguridad de saberse capaz de lograr lo que los mayores esperamos de él y le da la bienvenida a un mundo de niños en la que ya no es el “bebé”.

Durante el proceso

ü  Elógielo  sinceramente, por sus logro y por cómo está creciendo.

ü  Recuerde que en esta etapa nos enfrentamos a lo sucio… cuide su reacción emocional frente a los escapes:  trate de mantenerse firme, no lo avergüence, ni le quite importancia. Simplemente haga lo que hay que hacer en ese caso: limpiarle, recordarle dónde debe hacerlo con firmeza y dándole ánimos.

 

¿Qué pasa cuando apresuramos este proceso?

Todos  estamos programados para no usar pañal, lo hemos conseguido todos y nuestro hijo no será la excepción. Cuando empezamos este proceso antes de tiempo exponemos al niño a un fracaso continuo y a aciertos debidos al azar. Esto crea situaciones que le provocan dudas sobre si mismo, y a la vez vergüenza y confusión por hacer algo que no entiende por qué ahora es incorrecto. 

Por otra parte genera mucha frustración en los padres que comienzan con toda la buena voluntad de ser pacientes y se agotan en un camino largo que se inició antes de tiempo. La consecuencia es clara: padres que empiezan amorosos ante los escapes, y después de muchos fracasos tienen reacciones emocionales duras ante los ”escapes” que el niño no alcanza a comprender y sin embargo sabe que es por algo que “hizo mal”.

Sin duda cada niño tiene su tiempo, si comenzó este proceso lo lógico es tener paciencia y perseverancia  hasta que logre controlar del todo sus esfínteres, pero si observa que el niño después de muchos intentos no entiende lo que se espera de él o que ha entrado en una lucha de poder con su hijo , es momento de conversar con los adultos cercanos (padre, pediatra, guardería.) sobre la posibilidad de suspender el proceso.

¿Y si esperamos “demasiado”?

Cuando por el contrario esperamos demasiado para dejar los pañales, estamos limitando las posibilidades de autonomía de nuestros hijos. Somos los padres los responsables de darles  a nuestros hijos la posibilidad de ser mayores, y podríamos exponer a nuestro hijo a situaciones con otros niños y/o adultos en la que es tratado como “bebé” cuando él se siente capaz como los otros de ser “mayor”. Es oportuno  revisar qué nos impide comenzar a dejar los pañales, ¿comodidad?, ¿inseguridad sobre si el momento adecuado ha llegado?, ¿temor a no hacerlo “bien”?. Recordemos que todas estas preguntas y dudas son nuestras y es importante resolverlas nosotros sin impedir el desarrollo de nuestros hijos

Respetar el ritmo de cada niño es la clave de un proceso sano y que le permita conectarse con sus propias necesidades.

¿Cuándo buscar ayuda?

ü  Si observamos que después del primer intento de dejar los pañales el niño sigue sin comprender qué es lo que intentamos que haga.

 

ü  Si vemos que al intentar dejar los pañales el niño ha cambiado su conducta ante el juego o los otros niños mostrándose ansioso o temeroso, o empieza a retroceder en otras áreas (dormir toda la noche,  comer solo, desvestirse, etc.).

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Psicóloga y psicoterapeuta especializada en procesos familiares y migración. Una venezolana viviendo en Alemania, feliz en la aventura de una familia multicultural y de acompañar a otros en la aventura de vivir.

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