Crianza
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El grupo como experiencia o como premio

– Qué significa “domesticar” – preguntó El Principito

Crear vínculos

Crear vínculos

– Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa “crear lazos…”

– Crear lazos ?

– Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo

Me llama la atención que muchos padres consideren la asistencia a grupos (deportivos, artísticos, musicales, religiosos…) como premios por el buen rendimiento académico.

A partir de los 5 ó 6 años los grupos no son exactamente premios. Aunque desde muy temprana edad necesitamos socializar, el efecto que tiene en nuestras vida la socialización fuer a de la familia en esta etapa es muy potente.  No son equiparables a comprar una play station o cualquier videojuego. Aunque muchos grupos se pagan, no son un objeto que se compra, o una moneda de intercambio. Si bien es cierto que algunas actividades son más “trendy” que otras, no son exactamente una moda. Muy por el contrario los grupos son una experiencia necesaria, a mi humilde entender.

No me refiero a que un niño tenga una agenda llena de actividades fuera de casa que su vez cumple una función de guardería, como las famosas “tareas dirigidas” en Puerto Ordaz o una agenda tipo: “martes kárate, miércoles coral, jueves fútbol, viernes flamenco”. Rotundamente no.

Me refiero a los vínculos.

Así, como lo describía el zorro a El Principito cuando le explicaba qué es domesticar.

Los vínculos sanos, amables. Los que te aceptan como eres. Los que te enseñan el significado de la amistad, de la sana competencia, de la solidaridad. Los que ríen contigo y no de ti. En los que cuando eres mejor te admiran, no te envidian. Y cuando otro es mejor sientes orgullo, no ira. Los grupos en los que ser diferente es un valor, no un motivo de burla. Y en los que el adulto responsable guía un proceso, no se hace cómplice del rechazo.

Por eso, cuando veo que un padre condiciona la asistencia a un grupo al rendimiento escolar, pregunto siempre por las necesidades y cómo nos organizamos a lo largo del día para cumplir con nuestras necesidades. Tenemos tiempo para cumplir con cada una de ellas. Si nuestro hijo necesita vínculos sanos para un desarrollo integral, ¿podemos organizarnos para que pueda tener esta experiencia?

¿Cómo escoger un grupo sano y nutritivo?

¿Necesita de una actividad grupal o de un grupo terapéutico?

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Psicóloga y psicoterapeuta especializada en procesos familiares y migración. Una venezolana viviendo en Alemania, feliz en la aventura de una familia multicultural y de acompañar a otros en la aventura de vivir.

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