Crianza, Uso terapéutico de libros, cuentos y películas
Comments 3

¿Por qué muchos padres no cuentan cuentos?

Cuentos amados de la biblioteca de mi hija

Cuentos amados de la biblioteca de mi hija

Me gustan los cuentos, los que me cuentan y los que tengo el gusto de narrar. Leemos cuentos a diario a mi hija de 5 años, y uso mucho los cuentos infantiles en psicoterapia, y si mi presupuesto (y la disponibilidad en el país) lo permitiera, creo que los usaría más.

 

Las razones para contar cuentos son muchas y variadas! hay miles de autores que nos las explican con detalle. Peeero…Curiosamente encontramos siempre un pero… Muchos padres y terapeutas se resisten a la narración. La encuentran bonita, útil, tierna… pero no les va. Es como si se pusieran un vestido prestado. Y no es que no quieran! es que hay muchos peros…

Pero no tengo tiempo

 

Pero se duerme antes de que termine

 

Pero me duermo antes de terminar

 

Pero es que no se duerme! queda pegado en la historia!

 

Pero es que soy aburrido leyendo

 

Pero es que se distrae, no escucha el cuento completo

 

Pero es que no tengo cuentos, o tengo muy pocos y se vuelve repetitivo..

 

Sí, hay miles y miles de excusas para no contar cuentos. Como soy muy insistente con lo que me apasiona, y contar cuentos es una de esas pasiones, trataré de dar respuesta a algunas de ellas. He pensado que quizás, alguien se atreva a dar el paso de empezar a leer en voz alta para que un niño lo escuche. Lo haré basándome en mi experiencia como “cuentera” de mi casa y narradora/terapeuta en mi consultorio. 

Los cuentos son para sentir, no para dormir

Algunos niños se duermen, pero no es su finalidad principal. Muchos confunden el ritual de “cuento antes de dormir” con “cuento para que se duerma”. Sería como ir al cine a dormir. El cuento para sentir, como se llama la hermosa colección de la autora Begona Ibarrola, tienen la finalidad de mover una fibra emocional, empatizar con el personaje, vivir el suspenso, el miedo, la tristeza, la amargura y la alegría, el orgullo, la confianza y la fe de cada personaje. Obviamente si el cuento es bueno querrá sacar explicaciones, razones o incluso volverlo a contar. Es nuestro deber amoroso darle fin (porque toda historia tiene un final!), según la hora, la disponibilidad y el resto de la rutina. Si luego se duerme, pues muy bien! pero no es su finalidad.

Si no tienes tiempo o tienes mucho sueño, y realmente quieres, simplemente mételo en la rutina.

Nosotros usamos la hora de antes de dormir, después de cepillarse los dientes, desde antes que Victoria aprendiera a hablar. Esperamos la hora del cuento tanto como ella, y sabemos que algunas noches son de cuento corto porque es tarde, o de cuento largo, o excepcionalmente, como cuando llegamos de un cumpleaños, no podemos contar el cuento porque nos dormiríamos sobre el libro. Cada familia tiene sus rituales, y el cuento diario puede perfectamente formar parte. Te das cuenta que estas implicado en la lectura del cuento, porque cuando estás comprando un regalo para tu hijo no dejas de buscar un libro.

No me gusta eso de cambiar la voz y hacer como los personajes:

Esa es la excusa secreta de muchos padres y maestros… tienen un miedo secreto al ridículo. Es impresionante la cantidad de cosas que proyectamos en nuestros niños. Los niños no nos van a juzgar o criticar por colocarnos una capa, una corona y hablar con voz chillona imitando a una hermosa doncella que espera a un príncipe. Nos juzgará el vecino, nos criticará la suegra, pero nuestros niños no, son demasiado nobles para eso.

¿Y si se distrae y no logra terminar de escuchar la historia? 

Pueden pasar varias cosas. Es un cuento muy largo para su edad, no lo estamos contando con suficiente interés o realmente aun esta aprendiendo a escuchar. La disciplina en la lectura debe ser nuestra, el niño la adquiere si se la ofrecemos. Para escoger hace falta informarse, y alguna vez, nos equivocaremos comprando un cuento lleno de dibujos pero poco apto para nuestro hijo.

No tengo suficientes cuentos (En realidad uno nunca tiene suficientes libros)

Lo compruebo cada vez que voy a una librería y veo que mi bolsillo no está a ala altura de mis necesidades literarias. Pero los cuentos infantiles gozan de una ventaja absoluta. La primera es que sabemos muchos de nuestra propia infancia (aunque muchos padres ni se atreven a iniciar una narración sin un libro en la mano) y la segunda es que hay muchos, muchos disponibles en internet, en muchos portales especializados en cuentos (es cuestión de meterse en google, e imprimir o contar directo desde la tablet!) ¿Qué no tienen suficientes dibujos? eso es lo de menos cuando sabemos recrear las imágenes que debería tener. Otro tanto ocurre con los “pocos ” cuentos que tenemos: No tengo miedo de usar un cuento repetido. Si el niño está de acuerdo, o incluso él mismo lo elige, tenemos que comprender que para los niños “divertido” no siempre es sinónimo de “novedoso”. Con frecuencia encontraremos que optan por repetir historias, como mantras, que encierran sus dudas, temores y preguntas más íntimas… Por eso escuchamos una y otra vez, a lo largo de generaciones versiones diferentes de los mismos cuentos y los niños, maravillados, las escuchan.

 

Contar un cuento no es el momento de enseñar a leer.

El aprendizaje de la lectura es importante, tiene su momento, y cuando está consolidado los niños disfrutan de leer solos si les hemos inculcado el hábito. Contar un cuento es para disfrutar y compartir. para aprender a identificar sentimientos y plantearnos miles de soluciones alternativas que un personaje pudo escoger. Para inventar nuevos finales. Para comprender sin juzgar hasta el más terrible de los malos. Para preguntar lo que no nos atrevemos en otro lugar, para imaginar escenas y hacernos autores durante un rato.

El hábito de la lectura, como todos los hábitos requiere disciplina y gusto, ¿lo tienes?

Aquí, algo escrito hace unos años cuando tenía consulta en Cádiz y monté un grupo de Padres e Hijos llamado “Crecer Emociona”, orientado al desarrollo de inteligencia emocional.

3 Comments

  1. Excelente artículo!!! aunque yo soy lectora empedernida, la verdad no soy muy dada a leerle cuentos a mis hijos. Sin embargo, ellos me piden que invente cuentos y aunque a veces es difícil, trato de inventarles cuentos sobre las cosas cotidianas que vivimos como familia. A veces son cuentos loquísimos o simplemente historias y vivencias de mi infancia. No es fácil porque a veces estoy tan concentrada en otra cosa (por ejemplo manejando) y me cuesta hilvanar una historia. No soy muy buena narradora, pero por mis hijos hago el esfuerzo y se los cuento como mejor puedo. Gracias por estos tips. Saludos desde Caracas- Isabel Lara Campos

    Me gusta

    • Hola Isabel, gracias por leer mi post! Si realmente deseas hacerlo mezcla disciplina con un poco de audacia y creatividad. Empieza con un cuento simple y permiteles participar, preguntar, y crear un nuevo final. Es como hacer ejercicio: al principio requiere de un esfuerzo consciente, luego puede venir el desánimo pero si lo superas empiezas a sentir auténtico placer y ya luego no puedes dejarlo!!

      Me gusta

  2. Pingback: Una familia bilingüe necesita leer en dos idiomas | Contratransferencia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s