Crianza, Vivencias de una psicoterapeuta
Comments 4

Confieso: soy psicóloga y regaño a mi hija

Mucho que aprender de psicología y crianza

Mucho que aprender de psicología y crianza

Sí, soy psicóloga y regaño a mi hija de 5 años. Las dos cosas.

La regaño cuando agoto el recurso de hablar con ella con suavidad. Pongo una voz de ogro, (bastante espeluznante, por cierto) y digo

– “Ya está bien. Ya te lo dije de buenas maneras, ¿tengo que ponerme brava?”

Ante esa afirmación, se le llenan los ojos de lágrimas, dice “pero mamá..”.  y empieza un ciclo desagradable en el que durante unos 15 minutos me transformo en la mamá que repite el discurso “te lo estoy diciendo bien y no me haces caso, te pedí que te apuraras porque tenemos que salir, yo me apuro cuando tú quieres llegar a tiempo a alguna cosa, ahora por favor te pido… blablabla…. Y ayer me desperté temprano porque querías la trenza como la de Frozen para ir al colegio y te la hice y llegaste bella a tiempo, hoy yo debo estar en la Universidad a las 7 blablabla…”  (esto sin contar que el domingo había visto un tutorial en youtube para aprender a hacer la famosa trenza y digo con orgullo que aprendí!)

Insoportable, sin duda.

Yo la llamo la “pataleta adulta”.

Y es totalmente incoherente con la idea de “respetar los tiempos de los niños”.

No me gusta, pero me pasa.

Y honestamente creo que estar brava-enojada-molesta es parte de los sentimientos de una persona. Lo cual no me da derecho alguno a violentar a mi hija, pero creo que así como la escucho cuando se molesta, también quiero ser escuchada cuando me molesto. No quiero descargar mi ira con violencia, pero tampoco puedo fingir que no estoy sintiendo auténtica frustración. Es un equilibrio difícil de lograr.

La gente me pregunta muchas veces si regaño a mi hija, pues suponen que en la Universidad me enseñaron también a no molestarme. Creo que no nos dieron esa clase, o al menos yo falté ese día. La rabia, la ira, la vergüenza son sentimientos, como tales no son buenos ni malos, y yo, como todo el mundo, los siento cuando me frustro o cuando me veo expuesta a mis propias carencias, a mis miedos, a mis limitaciones. Existe una especie de tendencia a considerar estos sentimientos como “negativos” con la consecuente coletilla de “dañinos” o “malos”. Sin embargo, como todo en esta vida, tienen una función.

Me gusta como lo explica Lawrence Shapiro en su libro “La inteligencia emocional de los niños” en el capítulo dedicado a “Las emociones morales negativas”: Hace tiempo que dejé de leer libros tratando de encontrar verdades, y rescato de este libro los aspectos que valoro y considero de utilidad cuando hablamos de emociones:

“Desde la Perspectiva evolutiva, cada emoción humana ha sido desarrollada con un propósito y eliminar las emociones negativas de nuestra comprensión del desarrollo del niño, equivale a eliminar uno de los colores primarios de la paleta de un pintor: no solo se ha perdido ese color individual sino también millones de matices de colores complementarios”

Como mamá, he ido aprendiendo a manejar mis emociones para ayudarla a manejar las suyas. Sé que cuando ella explota por frustración o ira, lo único que ayuda a calmar la situación es que yo me mantenga en mi centro, pueda ayudarla a expresarse adecuadamente, ser amorosa para contenerla y firme para educarla. Sigo (y me funciona) lo que Rosa Jove explica en su libro la Crianza Feliz (2009): comprender, educar y elegir. Y no quiere decir que esté feliz 24 horas, pero sin duda el saldo es positivo la mayor parte del tiempo cuando los sentimientos pueden salir y yo no escurro mi responsabilidad de educar (esto da para otro post)

Pero cuando la que explota por frustración o ira soy yo, la cosa es diferente. Cuando la que se altera porque llegará tarde o porque se dañó X cosa, soy yo, el panorama cambia. Les aseguro que no me gusta que me pase, pero me pasa. Ayer fue un día de esos: nos levantamos como una familia llena de mimos y abrazos, a los 20 minutos estaba alterada por la tardanza, y durante los 15 minutos que estuvimos en el carro parecíamos unos amargados. Vaya manera de empezar el día.

Al medio día mi esposo y yo hablamos. Nos disculpamos por los reclamos injustos, y asumimos cada uno su cuota en la situación. Identificamos la cuota de la peque en todo esto. Porque tiene 5 años, suficientes para tener una cuota en la situación.

¿Para qué me sirve la psicología en ese momento?

Definitivamente no me sirve para andar feliz 24 horas. Ni para no enfadarme. Ni para reprimirme. Ni para vivir en el rol de madre-perfecta-que-no-regaña.

Me sirvió para conversar con mi familia por la noche…

1.- Para aceptar las emociones de cada uno, y que cada uno se explicara

2.- Para diferenciar el rol de mi esposo como pareja y como padre. Nos tropezamos esa mañana con un rollo de padres, no de pareja.

3.- Para disculparnos por las explosiones que hirieron al otro, pues conozco lo valioso que es el reconocimiento de la herida.

Me sirvió para validar los sentimientos de mi familia, para tener claros los riesgos de no hablar de lo que nos sucede, para saber el valor balsámico de una disculpa, y para ayudar a mantener muy fresco el lenguaje emocional necesario para el desarrollo de la empatía.

Y luego de esto, hacer planes para el día siguiente estar más organizados, reírnos un poco de nuestro “sketch” y decir “ya está pues” y dar por finalizado un tema que ya tenía mucho tiempo circulando en nuestra casa.

Porque quiero que mi hija sea capaz de identificar sus sentimientos… y los míos! Nos quedan un montón de años viviendo juntas, así que mejor  nos vamos conociendo.

Y sí, lectores, estudiantes, pacientes: tengo una voz de ogro que no se la pueden ni imaginar!

4 Comments

    • Gracias por visitar mi blog. Y sí, me da miedo la gente que no se enfada o que pretende que el enfado no exista… tener conciencia de mis sentimientos es clave para mi!

      Me gusta

  1. No sin mis patucos says

    Es que las mañanas son muy difíciles. Yo intento cada día estar relajada, pero siempre me pone nerviosa llegar tarde al cole y a veces me sale la madre histérica que llevo dentro.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s