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¿Son necesarios los rituales de despedida con niños antes de emigrar?

Nosotros creamos una despedida

Nosotros creamos una despedida

Cuando decidimos retornar a Venezuela una de nuestras grandes angustias era cómo manejarlo con nuestra hija, que entonces contaba con 3 años y medio. Nos preocupaba cómo explicarlo, qué decirle, cómo hacerla partícipe. Era (y es!) suficientemente lista como para darse cuenta de la envergadura del cambio. Me preocupaban las despedidas. Las familiares todos juntos, repletas de abrazos y buenos deseos. Pero ¿y sus amigos de la guardería?, ¿y sus compañeros de colegio?, ¿debíamos despedirnos de ellos?

Los rituales de cierre con niños pueden ser angustiosos si los abordamos con melancolía, pero pueden ser muy saludables si se transforman en un cierre de ciclo para iniciar el próximo amorosamente.

Dice Celia Falicov, en un artículo que me gusta:

“Sabemos intuitiva y académicamente acerca de la importancia de los rituales como marcadores de transiciones. Sin embargo, hay transiciones para las cuales no se han creado rituales culturales”

No había un ritual cultural, una tradición, un algo del que agarrarnos para despedir a nuestra hija de sus compañeros antes de terminar el curso, pero sentíamos que así como nosotros nos despedimos de cada amigo, ella también necesitaba sentir que esta etapa terminaba y comenzaba otra. Y que ya, en largo tiempo, no volvería a ver esos amigos especiales. Especiales porque justamente eran los primeros. Nos decidimos a inventar.

Fue entonces cuando sacamos del baúl a Pepe Romero*. Un pelícano títere que nos servía de cuenta cuentos para explicar algunas historias de nuestras migraciones a nuestra pequeña hija. Pepe Romero* nos acompañaría para crear y realizar nuestro pequeño ritual de cierre para niños.

Lo hablamos, con Raquel y la Seño Asun. Pedimos su permiso para hacer una pequeña pero muy sentida actividad para despedir a Victoria de sus amigos, y a la vez explicarle a estos que su amiguita partía a un lugar lejano, en el que vivía la otra parte de su familia, que la esperaba amorosamente.

Pepe Romero, narrador del cuento que inventamos para la ocasión, guió un viaje, en el que subimos, bajamos, nos montamos en tren, luego en avión, finalmente en carro y salíamos desde Chiclana de la Frontera y llegábamos a Caracas. Nos ayudó a repartir pequeñas banderas de Venezuela a los amigos de Victoria, y me secó las lágrimas cuando el corazón se me apretó contra las costillas y me hizo saber lo trascendente de este paso.

Fue divertido para los niños, fue informativo y significó para Victoria el último día de ir al colegio. De allí en adelante todo eran cajas, y luego el viaje.

Meses más tarde, cumpliendo la promesa hecha, Victoria tuvo la oportunidad de verlos de nuevo. Allí estaba su colegio y su guardería abiertas para recibirla, allí estaban sus amigos y sus maestras, esperándola. Y recordando aquella mañana con Pepe Romero.

Nosotros decidimos arriesgarnos con la despedida, y al día de hoy, en el marco de nuestra historia familiar, considero que fue una elección adecuada, pues nos permitió cerrar un ciclo bonito con las personas que habían sido significativas para ella en su pequeño, pero muy valioso mundo. Para mostrar gratitud y recibir buenos deseos.

Gracias Raquel y Gracias Seño Asun


Por si a alguien le resulta interesante, Así montamos nuestra despedida para niños de 3 años.

  • Creamos un cuento infantil, inventado para la ocasión, breve y divertido y utilicé palabras sencillas para informar, divertir y conectar.
  • Fuimos breve.
  • Hilamos presente pasado y futuro: de donde somos, donde vivimos y a dónde nos vamos.
  • Hicimos énfasis en el valor de la amistad.
  • No interrumpimos la rutina de los niños. Evitamos utilizar cualquier explicación fuera de su alcance

 

* Pepe Romero es el nombre de un gran amigo de mi hermano que hoy navega por los mares infinitos del cielo. A Pepe lo conocí poco personalmente pero mucho a través de mi hermano. Cuando pensamos en un navegante experto, dispuesto a contar historias, que conocía todos las aguas, desde el Atlántico hasta el Caribe y que podía ser guía y protector de una gaviota joven, pensamos que Pepe Romero era el indicado. Nuestro títere pelícano, regalo de mi cuñada, lleva honorablemente su nombre. Y de vez en cuando, cuando tenemos que contar historias de viajes o aves migratorias, se posa nuevamente en nuestras manos.

8 Comments

  1. Pingback: ¿Son necesarios los rituales de despedida con niños antes de emigrar? | Blog de una psicoterapeuta - Rosario Vasquez R.

  2. Pingback: Las despedidas de los niños antes de emigrar - Rosario Vasquez R.

  3. Dayana Callanan says

    Hermoso artículo Rosario , estoy de acuerdo contigo hay que cerrar las etapas de nuestras vidas para tener mejor recibimiento a las futuras . Me pareció muy lindo la forma como explicas las cosas. Un beso gigante. Yubi.

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  4. masayallb says

    Me parece lindo la idea de montar un modelo de despedida que otras mamás o papás podamos usar. Muchas gracias! Y es que cuando no encontramos la práctica cultural para apoyarnos a veces nos podemos sentir un poco huérfanxs! por eso es lindo poder crear y recrear esas prácticas. A mi me costó mucho procurarle esas despedidas a mi niña de 3 cuando migramos… Tu texto me ayuda a pensarlo con más calma y serenidad. Estoy convencida de que hay que ayudar a cerrar y abrir ciclos, darles esas herramientas a las chicas y chicos que criamos. Te agradezco mucho por este detalle: “Hilamos presente pasado y futuro: de donde somos, donde vivimos y a dónde nos vamos.” Creo que eso es clave.
    Y me encanta el nombre de Pepe como aventurero, es un buen honor para el aventurero real que describes al final, servir de guía de navegación de tu pequeña y tu familia. Saludos!

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    • Gracias por tu comentario Masaya, nosotros lo vivimos y tuvimos que inventar! En general, cuando hay una ruptura importante con un ciclo anterior (sea por motivos duros o mor motivos felices) los niños y los adultos necesitamos un hilo conductor, por eso la noción de pasado, presente y futuro. Cuando trabajé con niños desplazados que vivían en refugios después del deslave de Vargas, esa era una de las consignas terapéuticas más importantes. Ciertamente esa era una experiencia traumática, muy diferente a la de los niños que emigran por decisión de sus padres en la búsqueda de un camino de aprendizaje. Sin embargo tienen en común que, al ser tan pequeños, no cuentan con la capacidad para interpretar el movimiento sin ayuda ni para cerrar ciclos por sus propios medios. Siempre es buen momento para contarnos nuestra propia historia en el lenguaje de los niños, nosotros escogimos a Pepe Romero, y seguro Ustedes tendrán muchas oportunidades de contar una historia que se parezca a su aventura!

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  5. Pingback: Cómo manejar las despedidas de los niños que emigran | Blog de una psicoterapeuta

  6. espe says

    Que bello. Y a mi me ha llevado a mi migración a esa edad, ya pasé los 50. Y al llegar a los 3 meses falleció mi padre… No se…

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