Crianza, Pareja, Terapia Familiar, Vivencias de una psicoterapeuta
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La princesita Sofía: ¿están preparados nuestros hijos para la convivencia con la nueva pareja?

Si mamá tiene una nueva pareja, la princesa necesita prepararse antes de la convivencia

Si mamá tiene una nueva pareja, la princesa necesita prepararse antes de la convivencia

Los padres que tenemos niñas hemos visto una y otra vez “La Princesita Sofía”. Esta serie de Disney representa una familia reconstituida (o reensamblada) en la que Sofía, una niña que parece rondar los 6 años, se convierte de la noche a la mañana en la princesa del cuento de hadas de su madre. La madre realiza el legitimo sueño de muchas madres que crían en la ausencia del padre: rehacer su vida con un buen hombre, que además sea un padre ejemplar. En esta historia, el marido no solo viene con corona, castillo y reino propio, sino que trae consigo sus nobles hijos que deberán aceptar la nueva configuración familiar.

Disney nos presenta un nuevo tipo de familia, que de nuevo no tiene nada. Sobretodo porque utiliza para ello su versión más tradicional: un hombre rico que se casa con una buena mujer humilde. A la espera de ver algún día a una reina casada con un sencillo artesano, hoy quiero centrarme en Sofía, y en todas las niñas que, como ella, se enfrentan a la convivencia con la nueva pareja de mamá.

Creo que la madre de Sofía sí estaba bastante preparada para asumir el rol de una madrastra amorosa. Pero, ¿preparó a su hija para la convivencia con su nueva pareja? Basta ver los primeros diez minutos del primer capítulo para ver cómo nuestra princesita, aun vestida como una aldeana, pregunta a su madre sobre cómo será su habitación y su nueva vida. Está claro que mamá no le ha explicado ni la mitad de lo que le espera. Tras pocos minutos, aparece una angustiada Sofía cantando: “No estoy lista para ser princesa”. Nuestra pequeña heroína luchará capítulo a capítulo para ser ella misma en este real entorno mientras su plebeya madre y su noble padrastro intentan hacerle la vida más amable.

Traigo a colación este personaje lleno de ingenuidad y ternura porque cuando las madres están por comenzar una nueva relación de pareja, tras una separación (o viudez), se preguntan siempre si sus princesas o príncipes están preparados/as.

¿preparé a mi hija para la convivencia con mi nueva pareja?

Si Miranda, la mamá de Sofía, hubiese venido a mi consultorio con esta inquietud le habría recomendado hacerse algunas preguntas, antes de plantear a su pequeña la convivencia con la nueva pareja. Esto se me ocurre porque parece que aun no ha resuelto temas importantes con esta pequeña princesa, pues Sofía tiene muchas dudas!

1.- ¿Qué tipo de relación vive el niño con su padre biológico?

Uno de los grandes dilemas de un niño cuando se enfrenta  la familia reconstituida es la relación con la familia de origen. Para transitar este paso sanamente, el niño necesita sentir la seguridad de que la relación con el padre biológico (real o simbólica)  no será afectada por acompañar a mamá en su cuento de hadas. Cuando este paso es marcado por un sentimiento de deslealtad con el padre biológico, es muy posible que el hijo tenga dificultad para asumir este cambio. Sofía no puede sentirse preparada para ser princesa si no tiene clara su relación con el papá biológico ¿Es cercana, es un padre ausente, falleció?, ¿qué imagen paterna tiene nuestra pequeña heroína en la actualidad?. En el caso de la serie llama la atención la ausencia de la figura paterna. Como si Sofía no tuviera ni papá, ni tío, ni abuelo que acompañe y apoye a mamá en la crianza. Es una solución muy típica: anulamos al ausente y asi no enfrentamos la pregunta del niño sobre su padre.

“No te olvides de nosotras!”, le gritan sus amigas de la aldea antes de irse, porque Sofía para poder vivir su nueva aventura con salud, necesita claridad sobre sus orígenes.

2.- ¿Ya le expliqué a mi princesa la naturaleza y alcance de la nueva relación de pareja?

Muchas madres inician el primer contacto con la nueva pareja con prudencia, como es natural. Aparece como “un amigo” y luego sienten dudas sobre el “mejor momento” para asumir frente a los hijos la relación de pareja y sus auténticas intenciones de convivir. Me gusta la visión que Laura Gutman tiene sobre “Los niños y el derecho a la verdad”. Los niños requieren de una explicación adecuada para comprender la naturaleza de la relación que mamá está vivendo en ese momento, pues de lo contrario resulta confuso lo que se espera del niño y lo que el niño debe esperar de esa persona. La explicación, a manera de historia, suele ser de mucha utilidad a la edad de la princesita Sofía. Si realmente es una historia de amor y respeto, las madres pueden explicar a sus hijos lo que está ocurriendo sin que esto sea especialmente dificil. Presionar a un niño a que viva la relación de pareja de mamá sin explicaciones supone una confusión que luego puede traer síntomas.

A mi me parece que lo de la mamá de Sofía y el Rey fue apresurado. De repente Sofía nos aparece en un carruaje rumbo al cuento de hadas de mamá, dejando tras de si una vida, que si bien era humilde, era la suya y le pertenecía por derecho. Le era desconocida la nueva vida que se avecinaba, de hecho pregunta, ingenua “quiero saber como será nuestra habitación” mientras mamá responde, “no hija, ahora tendrás tu propia habitación“. La separación entre ambas ocurrirá, de repente y tras este manejo apresurado, posteriormente nos aparece Sofía cantando “No estoy lista”. Y obviamente no lo está, porque nadie la preparó.

3. ¿Están preparados los hijos de mi pareja para aceptar a los míos?

Cuando los hijos de ambos no están preparados para compartir podrían surgir sentimientos que impiden una relación fluida: celos, confusión, sorpresa… Una cosa es que mamá tenga novio, y que sea un Rey que nos lleve a pasear y otra muy distinta es ver al novio recién levantado y compartir mis juguetes con la hija de este novio, que además se cree superior.

En el caso del primer encuentro de la Princesita Sofía es genial, ellos resuelven rápidamente lo que los adultos no habían resuelto:

– “ya no serás la mas bella de la comarca” le dice James a su hemana

Sofia agrega: –  “Princesa, me emociona mucho que seamos hermanas!” –  frase ingenua que es contestada de forma tajante y fría:

-“Hermanastras, seremos hermanastras”

Hermanos en familias reconstituidas

Hermanos en familias reconstituidas

La aclaratoria de la relación se hace importante para seguir adelante, pues aunque luchen por crear un vínculo familiar auténtico y duradero, estos tres niños no son y no serán hermanos. Más bien podrían ser amigos con un vínculo fraterno muy especial fruto de la convivencia y el respeto como familia, que fue lo que no tuvo Cenicienta en su historia con sus hermanastras (Y viene Cenicienta y todo a explicarle que ella debe actuar como “hermanas de verdad”, pero no lo son!). He visto en mi consulta hermanastros unidos por el cariño auténtico que emerge entre ellos, tras una convivencia larga y estable. Por el contrario otros hermanastros basan su relación en la competencia por el amor y aceptación de las figuras parentales. Quizás aquí es donde la Reina Miranda (madre de Sofía) y el Rey Roland hacen su labor más sana: mostrándose justos y leales con los tres, no cuidando cada uno de los suyos sino cuidando de la nueva familia recién fundada.

4. ¿Los cambios son solo con respecto a la pareja, o también incluyen cambios en el estilo de vida?

¿Es exigente para nuestro hijo el contacto con la nueva familia política, con los nuevos amigos, con el nuevo entorno? ¿implica tambien un cambio de casa, de ciudad, de colegio…? A veces la resistencia a la nueva vida es proyectada en la nuevo pareja de la madre, pero se trata en realidad de una sensación de inadecuación y minusvalía frente a las nuevas exigencias.

Sofía se sentía francamente inadecuada, y llego a desear retomar su vida anterior. No estaba “lista para ser princesa”, no conocía el nuevo estilo de vida, y por muy amoroso que se presentara este nuevo y flamante padrastro, resultaba exigente lo que se esperaba de ella.

5. ¿La nueva pareja espera ser un padrastro o un padre?

Un niño tiene solo un padre, que puede tener infinitos roles desde los cuales el hijo construirá su imagen paterna. Nombrar a otro como padre solo puede ser decisión del niño o niña. Sugerir que el niño o niña nombre como padre a la pareja de la madre podría suponer anular al padre biológico y de esta manera crear un conflicto de lealtad invisible entre ambas figuras. En el primer capítulo el rey le suelta a Sofía, sin anestesia: “puedes llamarme Roland, o el de la corona.. o papá”, aunque pareciera una afirmación cargada de amor, como una manera de transmitir aceptación en su núcleo familiar de la realeza, el efecto que genera es exactamente el contrario. Sofía termina lamentandose, “yo no tengo sangre azul” y es cierto. Sofia no es hija de Roland, y afirmarlo lejos de darle un lugar en la familia, la confunde.

En conclusión, para preparar a  nuestros hijos para la convivencia con una nueva pareja es importante tomar en cuenta:

  • Nuestro hijo necesita saber la verdad de nuestra historia de amor y del tipo de relación que tenemos.
  • Mantener una relación saludable con su padre biológico (real o simbólica)
  • Mantener una estructura basada en la filiación real entre los miembros de la nueva familia, que se fortalecerá por elección, convivencia y respeto auténtico.
  • Evitar conflictos de lealtad.

¿Cuándo necesitamos ayuda profesional?, ¿Necesita nuestra princesa un hada madrina?

¿La familia necesita ayuda?

¿La familia necesita ayuda?

Las hadas madrinas funcionan en Disney como orientadoras, que conocen a profundidad la situación pero no participan de ella, pudiendo dotar a la princesa de herramientas indispensables  para afrontar la situación. Es importante identificar si nuestra princesa necesita ayuda profesional para afrontar el cambio y que el cuento de hadas de mamá también sea un cuento de hadas para ella y no una pesadilla.

Una familia reconstituida necesita ayuda cuando:

1.- Nos sentimos incapaces de explicar claramente a nuestros hijos que tenemos una nueva pareja.

2.- Existe un conflicto de lealtad con el padre biológico o con miembros de la familia de la madre. “Si soy leal a mamá y acepto su nueva pareja soy desleal a mi papá/abuela/tíos que no les gusta esta nueva pareja.”

3.- Algún miembro de la familia presenta síntomas ante la convivencia inminente: baja rendimiento escolar, somatizaciones, oposicionismo, rechazo de la nueva pareja o sus hijos.

4.- Algún miembro de la pareja culpabiliza a los hijos de las dificultades en la convivencia.

5.- Cuando los hijos, que han aceptado el noviazgo, se resisten frontalmente a la convivencia.

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6 Comments

  1. Qué gran descubrimiento, Rosario!
    Son tantas las cosas que no sé cuál elegir para comentar!
    Creo que la sinceridad y naturalidad son fundamentales, y desde luego dar a cada uno su nombre. En nuestro caso, no hemos vivido conflictos de lealtad porque nadie pretendía ser padre de hijastros ni madre de hijastras: se puede querer mucho desde la nueva figura. De hecho, veo día a dia como la relación entre mis hijos y su padrastro crece en afecto, y siguen queriendo a su padre 🙂
    Un beso y mil gracias por “descubrirteme”!!!

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    • Gracias Ana por visitar este espacio! Sofìa ilustra, desde la fantasía de Disney, la necesidad de muchos niños de prepararse para este gran paso. Tu blog también ha sido un bonito descubrimiento para mi, como psicoterapeuta que trabaja día a día con familias, pero sobretodo porque las personas (y las familias) siempre tenemos derecho a volverlo a intentar, y buscar la felicidad… Abrazos!

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  2. Excelente punto de vista el que explican. Soy divorciada y tengo una hija, realmente aun no pienso tener una relacion, pero de igual forma quiero estar preparada para afrontar este tipo de situaciones y de preparar a mi hija. Gracias.

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  3. Dari, gracias por tu visita. Siempre podemos tener una nueva oportunidad y para vivirla plenamente es necesario profundizar en nuestra decisión y las implicaciones que tendrá en la vida de nuestros hijos, abrazos!

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