Antes de emigrar, Familia multicultural, Psicología para emigrar
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Tu hijo va a emigrar, ¿cómo afrontarlo?

Cuando los hijos se van
Cuando los hijos se van

Me resulta inevitable pensar en mi mamá al escribir estas lineas, de hecho le leí este post por teléfono antes de publicarlo. También pienso en mis pacientes que han despedido a hijos en estos últimos años. Decirle a los padres “me voy” es un paso importante para un adulto joven que agarra las maletas en busca de nuevos proyectos, autonomía y un lugar en el que las cosas puedan “ser mejores”.

Como es normal, los padres aman a sus hijos y desean lo mejor para ellos. Pero muchas veces “lo mejor para ellos” entra en franco conflicto con “lo mejor para nosotros”.   Muchos padres reciben el proyecto migratorio de un hijo con alegría,  otros con resignación  y la mayoría con un sentimiento ambiguo.  Oscilan entre la alegría esperanzadora por el posible mejor futuro y la tristeza por la distancia y la pérdida del contacto permanente.

Habitualmente los padres de quienes emigran se encuentran en la adultez madura, o iniciando la vejez. Es común que deseen vivir esta etapa con ciertas semejanzas a cómo la vivieron sus propios padres, o incluso previamente han construido una expectativa acerca de esta etapa que no incluía la distancia de los hijos.

A continuación haré una serie de recomendaciones para padres y adultos mayores que se quedan en sus países de origen mientras el hijo (sobrino, ahijado) emprende el proyecto migratorio.

1.- Revisa tus expectativas acerca de esta etapa de tu vida

Es muy posible que esperaras vivir este periodo de tu vida cerca de tus hijos, con cierto nivel de productividad y lo más saludable que tu cuerpo lo permita… y ante la posible emigración sientas que tus expectativas no se cumplirán. Es importante reconocer que se inicia un duelo individual por un proyecto no cumplido, que necesita ser re-estructurado en una época en la que quizás ya no te esperabas muchos sobresaltos. No separar nuestras expectativas personales de las que tenemos acerca de nuestros hijos, puede conllevar el deseo inconsciente de que ellos realicen nuestros sueños. El incumplimiento de estas expectativas depositadas en el hijo puede ocasionar tristeza o ira. En ambos casos se pueden desencadenar peligrosos reproches en la vida familiar.

2. Escucha sus razones, aquellas evidentes y las superficiales, pero sobretodo las más profundas

Esto implica empezar a ver a tu hijo como un adulto que se cuestiona aspectos de su vida personal como la vida de pareja, las oportunidades de sentirse productivo y el deseo de lograr autonomía frente a la familia de origen en general y frente a ti en particular. Sentirse autónomo es una experiencia valiosa y deseada. Cuando un hijo adulto vislumbra esta posibilidad es lógico que la persiga, y también nos coloca como padres ante la pregunta ¿hemos sabido darle autonomía suficiente?, ¿a partir de ahora, en la distancia, podré dársela?

3. Habla de tus sentimientos con tu hijo

Es común que en el inicio del proyecto migratorio de un hijo todo se diluya en hacer papeles, legalizar documentos, apoyar económicamente…  Todo este esfuerzo puede servir como distractor o excusa para no hablar de lo que sentimos: del miedo a perder el vínculo, del miedo a la soledad y el abandono, de la rabia porque las condiciones socioeconómicas juegan en contra de tu proyecto familiar, incluso de vergüenza por empezar a ser más dependiente de lo que quisieras. Hablar de los sentimientos previene discusiones y diferencias por aspectos superficiales. También ayuda en este caso a evitar somatizaciones que movilizan la culpa y los reproches en el sistema familiar, recuerda que lo que no dices con palabras podrías expresarlo a través de síntomas.

Despedir a los hijos

Despedir a los hijos

4.- Piensa en ti

Visualiza y construye el estilo de vida que te gustaría tener en la siguiente etapa, tomando en cuenta tu estado de salud en general, tu rutina diaria y tu red de apoyo. Podrás tener más claridad de cómo afrontar la próxima etapa si en esta visualización incluyes viajar para visitar a tu hijo, aprender a utilizar la tecnología para comunicarte, recibir sus visitas, mantener una rutina de ejercicios, visitar con más frecuencia a los otros hijos o amigos y todos aquellos aspectos que te permitan salud mental y física.

5.- Activa tu red de apoyo

Coméntalo con las personas que quieres y te quieren. Habla de esto con quienes consideras que deben saberlo. Seguramente sabrás de otros padres que están o han estado en una situación parecida, comparte la experiencia. Toma en cuenta que muchas personas activarán en ti sentimientos contradictorios. Algunos resaltarán la gran oportunidad para tu hijo minimizando tus sentimientos al respecto, otros de manera muy superficial consideraran sólo aspectos materiales como la posibilidad de recibir dinero, viajar, y adquirir cosas. Algunos incluso podrían minusvalorar tus capacidades anticipando que te deprimirás, enfermaras o quedarás relegada al abandono.

Ante esta multiplicidad de miradas es importante tener claridad sobre la que realmente expresa la tuya.  Pronto comprenderás que no todas las personas que te rodean en la actualidad, podrán acompañarte de manera saludable en este proceso.

6.- Presta atención a las somatizaciones

Hablamos con frecuencia de las enfermedades somáticas de los niños como asmas y alergias,  pero tratamos con pudor las somatizaciones del adulto mayor. Los adultos más jovenes, con mucha frecuencia, malinterpretan las somatizaciones y culpabilizan a la persona por no “controlar” estos síntomas (como si fuera tan fácil!) Si tu cuerpo te da señales, es importante atender este “llamado”.

7.- Antes de dar consejos para el hijo que emigra, considera su pertinencia

No faltarán quienes den miles de consejos: lugares qué visitar, formas de manejar el dinero, dónde encontrar ropa al mejor precio… Cosas que se aceptan y valoran con facilidad. Pero hay consejos que, por su forma o contenido, atacan directamente su autonomía. Aconsejar sobre qué trabajo escoger, la ciudad de destino, el curso que se va a realizar o la casa en la que se va a vivir, son temas delicados. Podríamos intentar extender nuestros mecanismos de protección (o de control!) más allá de las fronteras, y las consecuencias pueden ser contraproducentes en la relación. Puede que tengas un tío lejano en el país de destino que podría ofrecer su casa, o un primo con una empresa que podría contratarlo… pero ¿es pertinente?, ¿es un consejo, una orientación o una orden que debe ser cumplida?

 

8.- ¿Tienes nietos?

Considera las nuevas posibilidades para crear y mantener el vínculo a través de la tecnología, sobre esto hablo extensamente en este post, dedicado a Los Nietos de Skype, válido también para comunicarse con los hijos. 

9.- Este cambio es una oportunidad de autoconocimiento

Es posible que parte de los sentimientos ambivalentes que estas experimentado sea parte de un rasgo de tu identidad: la resistencia al cambio. La manera superficial de entenderlo es interpretarlo como rigidez, sin embargo quizás, de manera más inconsciente se trate de un temor al cambio que experimentará este hijo o al de uno mismo.

El miedo al fracaso proyectado en el hijo es otro sentimiento que podríamos experimentar. Esto podría ser recurrente en tu relación con tu hijo y se agudiza ante el inminente cambio, ¿temes que no sea capaz de mantener una relación de pareja sana?, ¿que no sea capaz de tener éxito laboral?, ¿dudas acerca de su madurez para afrontar las consecuencias de sus acciones?.

Tanto en un caso como en el otro, es posible, que de manera habitual, mantengas este patrón de relación, que necesita ser revisado, de lo contrario ante la emigración permanecerá y sus consecuencias en la distancia podrían significar alejamiento emocional.

Confía en la relación con tu hijo - Confía en tus capacidades

Confía en la relación con tu hijo – Confía en tus capacidades

Pienso con amor en mi mamá, mis tías y en los pacientes ya maduros que han visto partir (y en ocasiones regresar!) a sus hijos. Pienso que ellas me han enseñado que la relación con los hijos puede ser profunda y duradera tras la emigración, pero que solo es posible enfrentando los miedos y reconociendo el rol en la vida de un hijo

No creo que sea un proceso indoloro, o cargado sólo de alegría eufórica o sólo de tristeza depresiva. Es un proceso ambiguo, que requiere de la confianza en las decisiones de un hijo adulto. Confianza en el amor sembrado Confianza en tus propias capacidades para adaptarte al cambio. Esta confianza, acompañadas de amor, permite que la familia siga creciendo.

¿Cómo vivieron tus padres cuando anunciaste que tenías pensado emigrar?, ¿como has vivido el proyecto migratorio de tu hijo?




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Pide tu cita: rovasque@gmail.com

Si sientes que este proceso supera tu capacidad de afrontarlo o que el miedo a perder el vínculo, la anisedad ante la nueva etapa, la soledad y la tristeza te llenan, no dudes en pedir ayuda. Puedes hacerlo en mi Consultorio OnLine  

 

 

 

31 Comments

  1. Muy pero muy difícil, y ni decir de la antesala… esos días previos a la partida, días que se van efectivamente en papeleos y corri corres, días en que quisieras darle todo el amor que piensas no podrás darle una vez que se vaya. Luego la angustia, pensar si sera lo suficientemente maduro para manejarse con discreción, responsabilidad y autonomía….respiras hondo y sacudes la cabeza para alejar los pensamientos negativos.

    Te consuela el que va a formarse para ser mejor, mas competitivo, que se va a alejar de todos los peligros del país en que vivimos, como si los demás países están exentos de ellos. Pendiente estas cada día de todo lo que le acontece, si comió bien o no, las clases, si aprende el idioma extranjero con facilidad, si le rinde la plata……. y con un nudo siempre en la garganta esperando la próxima comunicación para compartir.. Pasan los días y pareciera que la angustia es menos, pero no, allí sigue pero solapada. Luego, te das cuenta que el chico, en mi caso, es mas maduro de lo que parecía, que no murió cuando cruzo al otro lado del continente. que toda tu dedicación y desvelos por educarlo no fueron en vano, y comienzas a sentirte orgullosa, tu hijo ya creció y aunque aun tambaleante, va haciéndose su espacio, siempre teniéndote pendiente por si te necesita, lo ves independizarse y vas respirando mas tranquilo cada vez, cuando consigue trabajo, cuando se gradúa,…..y ves que la comunicación no se ha roto, nunca lo hizo, el lazo sigue allí, fuerte día a día con tantos avances tecnológicos…. Vale la pena ?, Yo creo que sí.

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    • Mil gracias Jane por tu comentario. .. Espero que tu hijo y tu sigan manteniendo su relación cercana y que el saldo final siempre sea positivo. Un abrazo,
      Rosario

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      • Hay que asumirlo con verdadera madurez, al principio es fuerte y doloroso, pero nuestros hijos no son de nosotros sino de Dios, nuestra tarea es darles una buena educación y ayudarles en sus problemas o situaciones. Enseñarles y sembrarles a través de su vida valores morales y sobretodo espirituales para que así vayan a realizar sus sueños. El dolor queda en nuestros corazones, la alegría, la fe y la esperanza seguirán en sus vidas. Pero con el tiempo todo va llegando a ser comprendido por que Dios nos dará la fuerza y fortaleza para seguir el curso de nuestras vidas.

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      • Gracias Humberto, por tu comentario. Creo que la fe tiene mucho que ver en el proceso migratorio. Tanto la fe de que encontraremos nuestro sueño como la fe en que mantendremos nuestros vínculos a la vez que construimos otros nuevos. Abrazos, Rosario

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  2. Rosalynn says

    Que hermoso artículo, gracias Rosario que interesante y en un lenguaje bien accesible para todos, con esto me recuerdo mucho de la última conversación que particularmente tuve con mi padre sobre el tema y quien inmediatamente reaccionó con ira, y hasta con decepción, y cuanto de cierto lo que dices sobre las expectativas de los padres proyectadas en los hijos y unas cuantas cosas más, de nuevo gracias por compartir tus experiencias y tus aportes, mil éxitos en tu nuevo destino…

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    • Grcias Rosalyn! Es tan duro a veces confrontar esto y comprender que la lealtad no se ide en terminos de mantenerse en una sola linea “derechito y por la sombrita”… a la larga el saldo en la relación puede ser de mucho crecimiento cuando logran ver al tro con profundidad y gratitud mutua

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  3. Emma says

    En mi caso se hizo extremadamente duro separarme de mis dos hijos (el hijo emigró a Asia y la hija a Europa), siento que mi familia se desintegró cruelmente y que las oportunidades para compartir de nuevo los tres como siempre habíamos vivido ahora son casi nulas. Después de tantos esfuerzos y sacrificios por levantar a mi familia como único sostén del hogar por ser divorciada, estas separaciones me afectaron mucho y aun me cuesta aceptarlo y acostumbrarme a ello. Comprendo que los problemas por la situación política, la inseguridad personal y la grave crisis económica que aquejan a mi país (Venezuela), han obligado a nuestros hijos a emigrar y, como sucedió con mis hijos, hacia lugares muy distantes, pero se también que para ellos es una gran oportunidad que deben aprovechar y mi recompensa es verlos triunfar y salir adelante por si solos. Sin embargo mi dolor está allí, persiste y no desaparece, se alivia un poco con las comunicaciones que con las nuevas tecnologías son más fáciles, pero no podemos engañarnos, no sustituyen al abrazo y al beso que necesitamos de quienes amamos tanto. Para mi el sacrifico ha sido inmenso pero se que debo resignarme y por supuesto mis hijos no tienen idea de cuánto me ha afectado su partida; como bien lo señalas, son sentimientos encontrados: el orgullo y la alegría de saberlos felices, seguros y bien encaminados frente al vacío, la nostalgia y la tristeza que genera no tenerlos cerca, ni saber si podré compartir con ellos sus logros futuros, ver nacer, crecer y disfrutar a mis nietos como mis padres lo hicieron con mis hijos. En fin, se que debo acostumbrarme pero el proceso es doloroso y difícil, sin embargo tengo fe que triunfarán porque han sabido salir adelante por el buen camino y eso confío que será mi mejor medicina y mayor consuelo. Gracias, Emma.

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    • Emma , gracias por dejar ver de una manera tan transparente esta experiencia intima y personal… La vivo muy de cerca en los ojos de mi mamá por skype, y daría lo que fuera por mitigarla. Nuestro reto será siempree mantener vinculos estrechos e intimos a pesar de la distancia….

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    • Armando says

      Hola Emma, he leído tus palabras, a mi esposa y yo, aunque seguimos juntos nos entristece mucho la partida de nuestra hija y la otra pronto también emigrará y no tendremos la oportunidad de convivir con ellas ni con nuestros nietos que ni nos conocerán por mucha tecnología como tu bien dices jamás sustituirá al abrazo y al beso, sus abuelos y familia serán los amigos extranjeros que tengan. Es mucha la tristeza, te entiendo muy bien y siento mucho tu sufrimiento pero si ellos optan por forjar una vida lejos de sus padres también es válido que nosotros forjemos una sin nuestros hijos y nietos porque no me resignaré a ser un abuelo de Skype o Whatsapp; ponerte a un nieto en la pantalla de la computadora es como mostrarle a un niño una paleta de caramelo detrás del aparador y que no se la darás,: En mi muy personal forma de sentir en mi país dice una canción que la distancia es el olvido y me rehuso a ser tan masoquista para ver as mis nietos crecer por skype. Saludos

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      • Hola Armando, gracias por compartir tu experiencia en mi blog. Como hija que ha migrado, te leo recuerdo lo mucho wue a mi mamá le duele estara separada de su nieta. Sin embargo quisiera compartir contigo algo. Cuando mi hija nació vivíamos en España, y ella veía a mi mamá en vacaines, pues venía a visitarnos por casi tres meses. Fui (y sigo siendo) muy disciplinada con la comunicación con ella: siempre hablamos con la abuela por skype. Cua do volvimos a Venezuela (vivimos en nuestro pais de nuevo entre 2013 y 2015) mi hija solo quería llegar para dormir co ella en su cama ! No era una abuela “extraña” a pesar de que tenía un año sin verla fisicamente. Esos años en Venezuela la separaron de sus abuelos paternos, pero supimos mantener un vínculo estrecho en la distancia. Ahora, que estamos en Alemania su corazón está lleno de “amor de abuelos”. Creo que no hay distancia que separe un amor constante y tierno. Al menos esa es mi experiencia, les deseo lo mejor. No olvides que ahora son una familia transnacional!

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      • Claudia Guitelman says

        Estoy muy de acuerdo contigo.Estamos todos en la misma…parece.
        Y personalmente creo que el que emigra,si bien es el que tiene que hacer todo,subestima nuestro dolor porque no puede con todo.
        Y nosotros nos quedamos atónitos, tratando de exllicarnos qué hicimos mal para merecer está cachetada de parte de quien más amamos.Las razones pueden ser muy razonables, pero ya dijo Pascal eso de que el corazón tiene razones que la razón no entiende.En mi caso sí sigo mi primer hijo por Skype o hang out, paro cuesta muchísimo a ambas partes….me consuelo pensando que la tecnología es mejor y una especie de consuelo para que el corte no sea tan brutal.
        Pero no nos hagamos los distraídos porque esto es un duelo, se murió la utopía que formamos en nuestro inconsciente durante toda una vida.
        Abz a todos!

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      • Claudia es importante que revises por qué una decisión de tu hijo es una “cachetada” y por qué te culpabilizas pensando que pudiste haber “hecho algo mal”. Esa revisión te permitirá re-interpretar tu nueva situación y vivirla de forma saludable. Un duelo (¡todos los duelos!) son un proceso y pasas por diferentes etapas, puede que en una etapa inicial cause ira o culpa, pero créeme, llega el momento en que vivimos en paz con las ausencias y que reorganizamos nuestras vidas con una nueva perspectiva. Mucho éxito en tu nueva etapa y espero que descubras una nueva forma de vincularte en la distancia sin que el vínculo pierda profundidad.

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      • Claudia Guitelman iu says

        Rosario soloe resta felicitarte por este artículo y por tus comentarios tan atinados que realmente me ayudaron en cada palabra.
        Te sigo leyendo…sos muy especial.
        Lo mejor!!!

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  4. soraya says

    hace un mes y 15 dias partio mi hija mayor para Ecuador fue muy dura los dias antes de irse cuando se fue acercando el dia me sentia y cuando la vi cruzar la puerta de inmigracion con su malata en la mano sola mi corazon se partio en dos al regresar al tomar el vuelo de reegreso a casa no me pude controlar y desde ese dia tengo una cardiopati q no se me controla cada vez q hablo con ella por video llamada whasapps quedo afectada se q esta bien aunq hay coas q no me dice por mi salud pero estoy mas tranquila esta medianamente segura en ese pais aqui en Venezuela no tenia un trabajo con un sueldo apropiado no iba a poder crecer como profesional ni comprar casa, carro ropa en fin si ni comida se consigue. Ahora el dia de hoy me toco despedir a mi segundo hijo a otro pais pense q me iba a moriri uno trata de darles fuerza y en ese control de sentimientos es dificil es un duelo vacio grande es por su bien qdo tranquila van detras de sus sueños a crecer superarse y conseguir lo hoy por hoy no conseguiran en su pais lo unico q nos qda a las madres abuelas tias es rezar por ellos para q esten bien.

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    • Soraya, disculpa la tardanza en responder. Por motivos de salud estuve ausente de mi blog, pero ya estoy de vuelta. Entiendo perfectamente lo que implica para una familia la separación por una emigración, pero mi experiencia profesional y personal me dice que la distancia en kilómetros no es igual a la distancia emocional. La familia no se “rompe”, seguimos siendo familia si mantenemos vínculos profundos. Cambiará la frecuencia del contacto y los medios para comunicarse, pero no es imposible mantener cercanía. Siempre le digo a los padres que se quedan que confíen en el criterio y la madurez de sus hijos para tomar decisiones y que reorganicen sus rutinas. Iniciar una nueva rutina te permitirá sentirte saludable y ocuparte de ti misma. Si algo puedes hacer, además de rezar por tu hija, es mantenerte sana y activa, pues tu tranquilidad le infunde a ella ánimos y serenidad para abrirse camino. Es como cuando los niños van por primera vez al preescolar: si mamá está muriendose de nervios y llorando en la puerta, pues el niño entra a su nueva etapa atemorizado. Si mamá se siente segura y tranquila, el niño entra a la nueva etapa dispuesto a explorar y con la certeza de que la separación no es eterna ni implica abandono. Un abrazo, y mucho éxito para tu hija!

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  5. Maria Alejandra says

    Saludos Rosario!! me encanta tu blog , excelente tema! Como hija, dejar a mis padres tan mayores (75 años), es uno de los temores mas grandes que tengo de emigrar de mi pais. De verdad deseo vivir la experiencia de emigrar y poder brindales a mi familia nuevas oportunidades, pero el solo pensar en que mis padres se enfermen y no lo puedan manejar, me da mucha angustia y me hacer dudar todos los dias de tomar la decison de emigrar. Quisiera poder lograr disfrutar de la experiencia y buscar calidad de vida para mis hijos ,sin tener que sentir culpa por dejar a mis padres en Venezuela.

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    • María Alejandra, dejar a los padres en medio de la situación actual produce sentimientos encontrados. Para manejarlos es importante ” (a) tener claro que cuando tenemos hijos la responsabilidad hacia los hijos es mayor que cualquier otra (b) Emprender un nuevo proyecto no es abandonar a su suerte a nuestros padres (c) apoyar todas sus iniciativas de fortalecer su Red de apoyo social y familiar (d) Entender que el proceso es largo, pero el reencuentro es posible. Todo esto suena muy bonito escrito, vivirlo requiere de entender por qué la separación de tus padres te genera culpa. Mirar hacia adentro te dará respuestas ❤

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  6. Maria Alejandra says

    Gracias Rosario!! por motivarme a verlo desde otro punto de vista, tratare de buscar esas respuestas dentro de mi! Un Abrazo !!

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  7. Claudia Guitelman says

    Muchas gracias por el artículo !
    Creo que me ayudó en este momento que estoy sufriendo la emigración de mi segundo y último hijo.
    Me reconocí en cada línea.
    Seguiré desde ahora este blog que lo encontré por casualidad.
    Abrazos desde Argentina.

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  8. German says

    Buenos días Rosario, soy hijo en esta situación. Hace un año y medio venimos pensando con mi mujer en irnos a vivir a otro país (somos de Buenos Aires y nos queremos ir a Barcelona). Al momento de hablar con mis papás, se hizo muy difícil, me ofrecen ayuda, plata, y no entienden por qué queremos irnos a vivir una nueva experiencia. Ellos nos dicen, que no tenemos la necesidad, ni tampoco hay una situación de guerra como fue el caso de mis abuelos italianos…y lo sienten como un abandono y que es lo peor que les podía pasar en la vida. Nos piden por favor que no nos vayamos, llorando y suplicando. Pero es una decisión tomada, y no queremos condicionarnos. Pero realmente me han partido al medio, y me generaron un dolor extra y una profunda tristeza. Aun no tengo en claro como solucionar esto, y siento una culpa y un dolor que me condicionan a la hora de partir.
    Yo esperaba que podía causar fuerte dolor y tristeza, pero que nos iban a apoyar siendo que es nuestro proyecto, pero no sucedió. Solo quieren que nos quedemos.

    Como creen que pueda ayudar a mis padres y a mi mismo para estar mejor. Dejar de realizar mis sueños o proyectos, me dan un grado fuerte de frustración.
    Tal cual me han dicho “dicen que la distancia es el olvido”, y que ni siquiera podrán venir a visitarme porque no aguantarían una nueva despedida. Que en la vida de ellos yo soy una persona importantísima y que si me voy no lo podrán superar.

    Saludos y gracias, realmente estoy muy angustiado por esta situación.

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    • Buenos días German, lamento muchísimo que te encuentres viviendo este conflicto de lealtad. Es un un conflicto de lealtad entre el proyecto que tu pareja y tu se han planteado y las expectativas que tus padres han depositado en ti como hijo. No tengo información suficiente para ayudarte de forma profesional y responsable, y esta vía tiene un alcance limitado. Pero esta reacción de tus padres seguramente obedece al lugar simbólico que tienes asignado en la familia, que se ve a su ve influenciado por la edad de ellos, su estado de salud actual, sus experiencias previas con la historia migratoria de la familia y lo que consideran que es su proyecto en la edad madura. También esta reacción dependerá de si tienes o no hermanos. “La distancia es el olvido” es una creencia que puede llegar a entorpecer el mantenimiento del vínculo. Para ti será importante ser empático con ellos, pues te permitirá comprender de dónde aparece esta creencia, ¿es por la forma en la que emigraron tus abuelos en el pasado?, ¿es lo que han observado en los hijos de amigos y familiares?. Por otro lado el mantenimiento del vínculo profundo y duradero en la distancia es posible, lo se por experiencia propia y de mis pacientes, pero depende de la voluntad incansable de TODOS los miembros de la familia. No ocurre “por que si”. Ocurre porque queremos que así sea, y somos guardianes del vínculo y disciplinados en el contacto. Esto, hasta que no lo vives, no es más que una promesa y a tus padres les queda confiar en tu promesa, y poner su parte del esfuerzo para que el contacto siga. No depende solo de ti. Para ellos será importante redimensionar su proyecto de vida. Si tienes hermanos, son ellos tus mejores aliados.

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  9. Lidia says

    Hola Rosario; estoy leyendo estas notas y me siento tan identificada con estas personas que te han escrito, cuando mi hijo menor en el mes de Julio me planteo, la idea de irse a EEUU lo entendí y lo aprobé, por la situación que vive nuestro país Venezuela, luego la segunda hija decide irse a Ecuador en septiembre y la semana pasada en Noviembre mi hijo mayor renuncio a una empresa productiva aquí y se fue a Chile, en busca de un mejor futuro. Entonces mi esposo y yo nos hemos quedado solos, tenemos 58 años y estamos sintiendo eso precisamente que llaman el síndrome del nido vació, por un lado estamos tranquilos porque donde están hay un poco mas de seguridad que aquí, y por estas fechas de navidad es cuando mas se siente la soledad y la distancia, deseo hacer mas cosas para no pensar en el abandono y el olvido

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    • Lidia, gracias por contar tu experiencia. Como ves en comentarios anteriores y el post, se trata de un proceso de re-ajuste que no solo afecta al que se va sino que también afecta muy directamente a quien se queda. Verás cómo fortaleciendo tu red de apoyo en tu localidad y reorganizando tu rutina conscientemente podrás sentirte mucho mejor. Incluye siempre en tu rutina el contacto social/familiar y el movimiento físico. Un abrazo, Rosario

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  10. Buen dia Rosario. Estoy justamente viviendo el proceso migratorio de mi hijo mayor, quien se casò en el mes de septiembre y mañana mièrcoles parte con su esposa a Repùblica Dominicana. Hace un año se plantearon el proyecto de emigrar, luego de la graduaciòn de su esposa y la culminaciòn de una Maestria. Estoy feliz, ya que Gabriel, mi hijo, a sus 29 años y trabajando en una prestigiosa instituciòn bancaria, no ha podido alquilar y mucho menos comprar un apartamento. Y nostàlgica, porque siempre ha vivido con nosotros. Nos queda soltera nuestra hija, con quien hemos conversado sobre sus posibles planes de marcharse del pais. Mi esposo es andino y llegò a Caracas en busca de nuevas opciones. Yo soy de Maracay y lleguè a Caracas a los 17 años a vivir lejos del hogar de origen. Con todo esto, si es cierto, siento nostalgia. Gracias por este blog y sus consejos.

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  11. MARIA OLIVARES says

    Les comento,, soy madre soltera,, y mi hija que ya tiene 26 años, con titulo universitario,, se va en marzo a Australia,, a pesar que siempre la apoyé en su decisión porque sé que será una gran experiencia,, estoy comenzando a sentir una pena enorme, porque me separaré de mi reina,,, no sé cómo afrontarlo y no se lo puedo comentar a ella para no arruinar sus planes,,, pero estoy muy muy triste y siento miedo,,,, y cada día que pasa me aumenta porque se acerca el día de separarnos,,, espero me puedan dar una palabras de aliento para tranquilizarme y estar más resignada y feliz por este gran desafío para ella, solo quiero llorar,,,

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  12. yamil delvalle says

    Todas las experienciass ayudan a sobrellevar la tristeza de la partida a otro pais de nuestros hijos, en mi caso mi hija se fue por las razones que todos esgrimen (inseuridad, desempleos, subempleos, deprecicion de moneda, en fin, recomiendo la terapia y refugiarse en sus creencias religiosas. un abrazo

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  13. Cari tapes says

    Me da miedo ahora. Solo tengo 2 hijos q se fueron y no tengo ni familia en la ciudad ni en el país. Me asusta q me enferme, quien hará algo por mi? Quien me ayudará si quedo grave en una casa sola? Tengo miedo. Resultado del comunismo. Así quede. Solita

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