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Cómo manejar las despedidas de los niños que emigran

Uno de los momentos cruciales en el momento de emigrar para un niño en edad escolar es el de la despedida. Sentimientos confundidos, tristeza, miedo, desconcierto pero también esperanzas, ilusiones y certezas. Mucha gente me ha preguntado cómo manejar las despedidas con niños las semanas antes de emigrar. Me lo preguntan como profesional y, de algún modo, a nivel personal, pues saben que lo he vivido.


Cuando nos montamos en el taxi que nos llevaría al aeropuerto, mi hija, con sus brevísimos 6 años, rompió a llorar. Su llanto era casi desesperado. Acababa de despedirse de su abuela, con quien vivió los últimos cuatro meses en nuestro país de orígen. Lloraba sin palabras. Lloraba desgarrada. El taxista la miraba por el retrovisor, en un silencio entre  respetuoso y sorprendido. La consolé con un abrazo profundo, sabiendo que este llanto le pertenecía y era coherente con la situación. Yo estaba triste, pero tranquila. Aun viendo a mi hija llorar y despidiéndome de mi mamá, estaba tranquila. Ese dolor tenía que sentirlo justo en ese momento y no unos meses mas tarde en forma de ansiedad de separación, insomnio o cualquier otro síntoma.
Cuando íbamos por la mitad del camino susurré: “en unas horas veremos a papá, estaremos todos juntos otra vez” y ella me devolvió un grito que nos hizo saltar al taxista y a mi: “yo sé mamá, ¡¿pero por qué no estoy feliz?!”
Mi pequeña gigante estaba consciente de la ambiguedad del momento. Y lo que hice fue poner en palabras esa angustia, nombrar lo queaún no sabía nombrar y ella pudo calmarse, poco a poco, mientras me narraba lo que ocurría en su corazón. Estaba triste por la despedida, feliz por ver a su papá y agradecida por los meses compartidos con la familia. Todo junto.
 Era un momento álgido en lo que hacía muchos meses habíamos llamado “el gran viaje”

En este emotivo momento se condensaron las semanas y meses de despedidas, y pude ver reflejado algunos de los aspectos claves a la hora de afrontar las despedidas con niños, que ahora quisiera compartir. Aclaro de antemano que despedirse sanamente no significa estar en estado eufórico y alegría permanente durante díasSignifica ser consciente de lo que nos ocurre y recurrir a elementos simbólicos para representarlo. Significa que enseñamos a nuestros hijos a transitar sus experiencias permitiendo que sus emociones sean coherentes con lo que viven y recibir la contención que necesitan. En el caso de la migración, como bien lo señala Celia Jaes Falicov (1) en diferentes estudios y entrevistas, la pérdida suele ser ambigua. Entre otras cosas, porque el objeto perdido (así le decimos en psicología) sigue existiendo. Para ello, irremediablemente, necesitaremos comprender nuestras propias emociones. De lo contrario ¿cómo podríamos acompañarlos?

Dedicaré este post a detallar los tres aspectos clave en las despedidas de niños en edad escolar cuando la familia ha decidido emigrar. (La despedida en niños más pequeños y los rituales de despedida los traté en un post anterior). El vídeo que está a continuación complementa y profundiza esta información.

Una despedida sana es una vacuna emocional

Muchos padres pueden verse tentados a evitar la despedida (o cualquier elemento que señale la pérdida) por el miedo a que la nostalgia se apodere de la familia y no saber acompañar el proceso de duelo. En gran medida no es más que su propio (¡y válido!) temor a la pérdida. Me han llegado a preguntar en el consultorio si será mejor “irse diciendo que son unas vacaciones y como allá todo es tan bonito querrá quedarse y así lo asume mejor”. Las familias que optan por evitar los sentimientos de duelo suelen presentar dificultades para hablar de otros sentimientos.

Para mí, la despedida más allá de una ceremonia o una fiesta, es el día en el que somos conscientes de que el adiós que decimos a esa persona es por un tiempo indefinido. Esa consciencia es la que convierte ese momento en especial.

Estos momentos especiales están cargados de elementos simbólicos (comidas compartidas, regalos intercambiados, fotos) que nos permiten transitar de la nostalgia al duelo. Mientras la nostalgia mantiene vivo el objeto perdido, el duelo nos permite asumir la pérdida y fortalecernos para volver a comenzar.

Quienes se interesan en acompañar a sus hijos en el proceso de despedirse, intuyen que hay una especie de “vacuna emocional” en este proceso. Como si transitar este camino nos permitiera prevenir algun problema emocional en el futuro. Mi experiencia personal y profesional  es que esa intuición se confirma y muchos estudios así lo demuestran, como por ejemplo este reciente artículo de Cárdenas Ruiz Velásco (2014) sobre la reagrupación familiar (2). También podría citar este interesante libro “Familias migrantes: reflexiones sobre los cambios” disponible en la web de CEI Migra (3).

Pero dígame, ¿qué hago?
Responderé como hago en consulta. No tengo la menor idea de qué debe hacer otra persona. Sí puedo servir de espejo para que te hagas algunas preguntas y ayudarte a considerar algunas claves para tomar una decisión sobre cómo afrontarlo.

1.- Pregúntate, con honestidad, qué sabe tu hijo sobre el que sabe tu hijo sobre emigrar en familiaproyecto migratorio de la familia


Tú hijo te hará muchas preguntas 
(puedes ver más detalles en este post), pero si no las hace, igualmente necesita ser informado. Esas preguntas necesitan una respuesta verdadera, ajustada a su edad y que lo liberen de la responsabilidad de las decisiones que tomamos los adultos.

2.- Toma en cuenta las claves de una despedida sana

La clave de una despedida sana

La clave de una despedida sana

a.- Conexión presente pasado y futuro: necesitamos contarnos lo vivido. Los adultos lo hacemos mientras hacemos cajas y organizamos la casa que vamos a dejar. Los niños juegan, descubren entre sus cosas objetos que quieren llevarse. Esa es nuestra historia, y nos pertenece. ¿eres capaz como adulto de hilar tu propia historia?, ¿Eres capaz de conectar con esos hitos del pasado que han permitido que ahora mismo te encuentres haciendo cajas, a punto de despedirte y dispuesto a comenzar una nueva etapa?, Cuando narras esta historia ¿es una historia de huida, de oportunidades, de sueños, de escape, de frustraciones?

2.-Amplitud: del mundo de posibilidades que existe fuera del lugar de encuentro común, de las nuevas formas de comunicarnos. Del respeto por las diferentes formas de vivir. De la cabida de nuevos amigos, tanto en el que siempre ha sido su país como en el nuevo país ¿eres capaz como adulto de visualizar nuevas formas de relación? ¿puedes respetar genuinamente las opciones de vida de quienes te rodean?

3.-Gratitud: La gratitud es el único modo que conozco para que una despedida me permita sentirme llena y no vacía. Ayuda a tu hijo a conectar con la gratitud. Gratitud por lo aprendido, por lo vivido, por la amistad. La gratitud conmueve (sí, dan ganas de llorar, se vale llorar de gratitud!) y nos permite a la vez sonreír.  Es balsámica, porque mitiga la angustia tan poderosa que genera el miedo al olvido. Los que se van temen que los olviden. Los que se quedan temen ser olvidados. Pero si hay gratitud se crea un puente invisible entre el pasado compartido, este presente d separación y el futuro de una relación redimensionada. Las muestras de gratitud son muchas, y con pequeños símbolos podemos hacer participes a nuestros hijos pequeños de este sentimiento. ¿eres capaz como adulto de conectar con la gratitud hacia la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, tu orígen, tu país?

Estos tres elementos clave impregnarán nuestras despedidas. Cuando somos conscientes de ello somos capaces de reconocernos en este proceso, y apoyar a nuestro hijo en el proceso de reconocerse frente a lo que está viviendo. Somos capaces de nombrar la tristeza que da dejar parte de su historia, de nombrar la angustia frente la incertidumbre, de nombrar el miedo a no encontrar nuevos amigos, de nombrar la ilusión por todo lo que vamos a descubrir, de nombrar la alegría por tener la oportunidad de iniciar una aventura, de nombrar la esperanza en un futuro mejor, de nombrar la confianza en la profundidad de nuestros vínculos, de nombrar la gratitud hacia tanta gente que nos tiende la mano.

El día que nos despedimos del coro de mi hija, su querida maestra de canto organizó una tarde especial. Cantaron un repertorio venezolano que me hizo llorar a mi. Llevo en el corazón el polo margariteño con el que cerraron y mi hija una pulsera que no se quitó hasta llegar a Alemania. Cada uno tendrá su símbolo. Una piñata, una paella, un album de fotos… lo hermoso es que los símbolos compartidos que reflejan nuestra historia, nuestra amplitud y nuestra gratitud nos conectan con el otro sin impedirnos avanzar.

Recomendaciones generales

recomendaciones para despedidas niños emigrar1.- Hablemos con adultos significativos del entorno. Contemos nuestra historia y nuestra manera de vivirla. Sólo así podremos encontrar apoyo. Poco valen nuestros esfuerzos por mantener viva la sensación de gratitud si en el resto de la familia reina un sentimiento de abandono o culpabilizador. Si en tu entorno hay personas que viven la despedida de otra 

manera, es absolutamente respetable. La tía puede estar llorando diciendo “no los veré mas, esto es para siempre”, o la suegra murmurando “lo que quieren es alejarlos de mi”. Lo que necesitará tu hijo es tratar de comprender que las personas vivimos las experiencias de manera distinta.

2.- Conecta con tus sentimientos, compártelo con adultos. Asume la gestión de tus emociones como adulto para apoyar a tu hijo en su camino. Si despedirte te angustia, te desgarra, te genera culpa, vergüenza, duda, temor, estos sentimientos son tuyos, y tendrán una razón de ser. Mirarlos de frente nos permite indagar su origen, y su impacto en nuestra vida.

3.- Comprende que los sentimientos de tu hijo y tu son diferentes: quizás para ti despedirse es un hecho doloroso, duro o quizás un alivio, pero tu hijo puede vivirlo de manera diferente. Escúchalo, valídalo, ofrécele contención cuando la necesite. Que no hagan preguntas o comentarios no significa que sean indiferentes. Anímalos a conversar sobre el tema si los ves muy silenciosos al respecto

5.-  Invítalo a participar y suelta con gratitud: El apego material no ocurre por casualidad. Nos apegamos a objetos que representan cosas. Desde el chupete hasta el anillo de matrimonio, todos tenemos objetos de apego. Para los niños estos objetos son sus juguetes, sus cuentos, su habitación. Muchos objetos tendrán que quedarse, otros venderse, regalarse. Invitálo a hacerse partícipe de lo que se hará con sus objetos. A quién regalarlos, quien los cuidará, qué cosas simplemente ya no le vienen bien porque ha crecido. QUé objetos sín puden venir con nosotros.


¿Qué pasa si no me despido?

No somos adivinos para saber qué pasa, cada caso es único. Relataré los riesgos de no cerrar el ciclo:

1.- Confusión sobre la reversibilidad del proceso.

2.- Dificultad para mantener una sensación de continuidad entre el pasado, presente y futuro, e integrar la migración como un proceso en la historia familiar.

3. – Dificultad para simbolizar la pérdida y en consecuencia utilizar sus recursos y potencialidad para ser resiliente.


Mi experiencia personal.

Cuento con detalle en el vídeo y aquí les dejo un poco de lo vivido.

Victoria tuvo oportunidad de despedirse de cada persona significativa. Organizamos una merienda con sus amigos del colegio y una con sus amigos del coro y leímos muchas veces más “La vida sin Santi” , de Andrea Maturana. Este hermoso cuento nos sirvió de metáfora para contarnos nuestra historia, hablar de nuestros sentimientos, hablar de los que se quedan y los que se van y sentir esperanza y confianza en las relaciones que tenemos.

Entregó regalos y también los recibió. Su cama fue para Valentina, su casa de muñecas para Alessa. Se rió y también lloró. Recibió muchos abrazos y buenos deseos que hacían justicia a la relación hermosa que construyó con sus amigos de Guayana. Las bendiciones de July, las fotos con Alejandro, Alessandra, Karla, Kamila y Camila, la música del coro, la pulserita de cuero y el lacito de la amiga, los miles de mimos de su abuela y tío, aquella merienda con los niños del kindergarten, los abrazos de sus vecinos, el paseo a caballo que su tía le había prometido, el cumpleaños inolvidable en la terraza de su tío lleno de magia. No me alcanza la lista de gente y situaciones hermosas e intensas.

Aquel día, al llegar a aeropuerto, con las lágrimas ya secas y la respiración acompasada, estaba genuinamente tranquila. El viaje a Alemania era largo, con una escala de una noche en Curacao. Puedo decir que sus lágrimas de ese día no sólo eran coherentes, sino que le permitieron ser la mejor compañera de viaje que se pueda tener y llegar en paz a esta nueva etapa de nuestras vidas.

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Referencias:
(1) Jaes Falicov, Celia (2001) “Migración, perdida ambigua y rituales”. Revista Perspectivas Sistémicas N° 69
(2) Cárdenas Ruiz Velasco, María (2010) “Reagrupación Familiar ¿qué dice la literatura?. Una revisión más allá de lo Sistémico”. Redes Revista de Psicoterapia Relacional e intervenciones sociales N°30 p117  
(3) Albert Julve, M y col (2009) “Familias migrantes: reflexiones sobre los cambios”, Cuadernos de Investigación, N° 11, CEI Migra Centro de Estudios para la Integración Social y Formación de Inmigrantes.
 

10 Comments

  1. Excelente artículo. No sabía que eres venezolana 🙂
    Comparto el artículo en FB. Será de gran ayuda para familias que emigran con niños.

    Un abrazo desde Budapest

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    • Gracias por compartirlo, si le llega a gente que puede serle útil , entonces me contento mucho! Un abrazo desee Alemania!
      Y soy venezolaniiisima, y ahora con ingredientes de otros lugares ….

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  2. hola Rosario, Me ha encantado leerte, tu visión como mamá lo hace dulce y cariñoso y como terapeuta ahonda en el significado de los gestos.
    Un abrazo grande.

    Le gusta a 1 persona

  3. Mis sobrinas se fueron en agosto pasado. Ese día hicimos una parrilla –muy a nuestro estilo familiar– y más que una despedida yo sentí que era como una celebración, una celebración rara, quizá un ¿hasta luego?, además con la incertidumbre de no saber cómo nos estábamos transformando, luego de ser una familia que toda la vida –si se quiere– ha estado unida, muy unida.

    Aún es muy pronto, pero yo siento que seguimos estando unidos. De momento, WhatsApp ha sido un importantísimo canal para paliar la melancolía de que ellas estén allá y nosotros aquí.

    Gracias Rosario! por tus posts!

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    • Qué bueno que su despedida estuvo impregnada de amor y certezas. Lo mejor es eso que Uds. están viviendo: la continuidad. La certeza de que el vínculo profundo e íntimo continúa en la distancia. Lo mejor de lo mejor para las sobris!

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  4. nereida says

    Genial.. un millón de gracias mi esposo espera x nosotras y es una sensación dulce amarga. . Espero aplicar todo al momento de la despedida

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