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Aprendizajes sobre duelo migratorio

manzanas de mi jardín

manzanas de mi jardín

Las manzanas caen al suelo desde hace un mes. Son muchas, no da tiempo a recogerlas. Como los mangos en mi país, se apilan, marrones, para convertirse en abono.

Este año no comeré mangos maduros, haré torta de manzana, crumble de manzana, pie de manzana, muss de manzana, cerdo con manzana. ¡Menos mal que me gusta!

No extraño los mangos (el aguacate sí, porque el aguacate del trópico es un vicio universal)

No sólo los mangos, tampoco me extraño a mí en un entorno en el que me sentia limitada.

Echo de menos desayunar arepas con caraotas y queso blanco hablando con mi mamá un domingo, mientras mi hija ve la tele… Extraño ver a mis amigas, las guayanesas y las caraqueñas. Echo en falta el sonido urbano que mezcla la risa de los niños con el ruido volcánico de los autobuses. Pero extraño sin dolor.
No se trata de una experiencia individual. Noto en la consulta online y en la experiencia descrita por algunos amigos y contactos, que el duelo migratorio (descrito en la teoría, y que he visto en la práctica) toma nuevos matices.

experiencias con el duelo y la nostalgia

experiencias con el duelo y la nostalgia

Hace un año publiqué un post dedicado al duelo migratorio, allí describo con detalle en qué consiste este proceso que los emigrantes viven. Ahora quisiera compartir algunos aprendizajes personales y profesionales sobre el tema. Utilizaré como punto de referencia investigaciones recientes, y la experiencia de personas que generosamente han permitido que su testimonio sirva para ilustrar estos aprendizajes.

Cada experiencia, en tanto es humana, es una experiencia válida. No creo que exista una virtud especial o una mejor manera de asumir la vida como emigrante. No creo que quienes sientan duelo lo estén haciendo mejor que los que no lo sienten. Son maneras diferentes de vivir la experiencia.

Desde esta mirada que privilegia la experiencia individual, quiero contar lo que he aprendido sobre duelo migratorio este año, en el cual, adicionalmente, he migrado de nuevo:

1.- La experiencia de duelo es única, así como sus expresiones

Se describen siete tipos de pérdida, podría suceder que un emigrante no registre ninguna o, por el contrario las manifieste todas. Lo dicen los expertos que investigan sobre el tema, citados en este excelente artículo de Collazos, F. (2008), lo dicen quienes emigran. Y los factores individuales son los que mayor peso tienen a la hora de comprender este fenómeno.

2.- La experiencia de duelo migratorio empieza antes de partir

No es algo que se vive cuando dices adiós, y es por eso que el proceso previo tiene tanto peso en la forma que toma la experiencia en el país de destino. En principio el objeto perdido, el país, para muchos ha cambiado tanto, que su desaparición simbólica es en sí misma la causa de un duelo antes de salir.

Creo que esta experiencia es más intensa en todos los desplazados y refugiados, personas que han vivido el desmoronamiento del país de origen por diversos motivos. En este caso, el país de orígen, al que extrañan, es un país imaginario cuyo referente concreto ha cambiado en poco tiempo. Incluso, ante sus propios ojos.

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Un país al que no pueden volver, pues incluso la vuelta imaginaria deviene en tristeza, pues implica la imposibilidad de concretar la continuidad de la historia personal tal y como se había imaginado en el pasado:

“Cuando hablo con personas de otros países que también han emigrado, en la mayoría de los casos siempre tienen la oportunidad de regresar a sus países de origen. En ese momento lo que siento es pura envidia. Cuando me comentan que se van a pasar el verano y poner a los niños en un campamento para aprender el idioma o que se van a quedar con los primos un mes, me doy cuenta que con mis hijas nunca podré hacer eso…  El duelo para mí es aceptar que mis hijas no van a tener ni idea de lo que les digo y aceptar convertir mi historia en un punto en el mapa. 15 años y la envidia aún no se me ha quitado” JFL

3.- El duelo más común es por aspectos muy privados

Decia Selasi en una entrevista para El País (2014)  “Identificar desarraigo con inmigración resulta engañoso. El arraigo es un sentimiento que nace de lo local y no de un país en su conjunto” . Terminamos extrañando la familia, amigos, situaciones concretas de la cotidianidad. Máxime cuando el emigrante proviene de lugares en los que los símbolos compartidos han sido sistemáticamente destruidos (desde lugares públicos hasta símbolos religiosos), quizás por eso los refugiados y despalazados terminan teniendo visiones del país de origen tan diversas e incluso distorsionadas.

@unamamienwales “En mi caso yo le llamo guayabo casero de Venezuela. Realmente extraño mi familia, las reuniones en casa de la tía haciendo un sancocho, reunirnos para las fiestas, bautizos…”

4.-La migración no siempre es vivida como sufrimiento, o como desarraigo.

Existe una creencia extendida de que migrar está relacionado con tristeza y que el duelo es una experiencia dolorosa y universal. Esta creencia omite otras maneras de vivir la experiencia, y contrasta con el reporte de muchos inmigrantes que lo viven desde la alegría, el logro, o simplemente no tienen una expectativa previa sobre como será su reacción emocional. Decían Leo y Evelyn (autores de la cuenta @elpoderdeser) en un breve párrafo de su cuenta en instagram sobre su visión de emigrar, y luego en un comentario en mi cuenta:

miradas alternativas sobre emigrar

miradas alternativas sobre emigrar

5.- La ausencia de la nostalgia asociada al dolor puede dificultarnos retomar contacto profundo con personas de nuestro país de origen así como con otros emigrantes de nuestro país.

Esto tiene dos caras, por un lado nos permite el contacto con personas que tienen en común con nosotros algo más profundo que el hecho de ser emigrantes. Por otra parte podríamos sentir culpa por no contactar con un sentimiento que se espera de nosotros. Como si sentir nostalgia fuese la única muestra de afecto y honra por el orígen.

Así lo describe @madrestress

“…Tristeza y nostalgia de lo que he dejado atras no la he sentido. No sé si la sentiré más adelante pero ahora en este momento, me siento en casa. Siento que es aqui donde pertenezco. Es una sensación extraña que de a momentos me hace sentir un poco avergonzada, no es que no quiera a mi patria, es que no sé, siento que no pertenezco. En cambio llego aqui y no hay nada que no me haga sentir en casa”

6.- El duelo por la lengua se mitiga en el uso de la lengua de origen en la cotidianidad del hogar y en el uso a través del contacto tecnológico.

Este contacto, que siempre es calificado de insuficiente, termina siendo muy potente. A mi juicio, se le minusvalora, pues a pesar de la penetración de la tecnología en el hogar, nos cuesta admitir que este medio, en la actualidad, es el contacto más común, aunque vivas en la misma ciudad.

7.- El duelo por el estatus social y el grupo étnico de referenecia, termina siendo una expresión del que percibo como el duelo más significativo: el duelo por nosotros mismos.

Por ser quienes eramos. Como si el cambio de entorno nos privara de identidad propia al privarnos de la identidad que nos regala en contacto con el otro. Para quienes su identidad estaba sujeta primordialmente por su lugar social, el cambio puede ser devastador. No me refiero a estatus socieoeconómico (cuya pérdida es vivida como momentanea, la mayoría de las veces). Me refiero al lugar que dan las familias, los compañeros de tabajo, los vecinos:

“Yo era la divertida de la casa, la maestra más elogiada del colegio en el que trabajaba y al llegar aquí, nos se qué paso… de pronto no era mas que una chica inmigrante que se mudó al segundo piso y vaya Ud. a saber a qué vino” NB

Este duelo termina resolviéndose en tanto exploramos aspectos de nosotros mismos más resilientes y adaptativos:

 Yo decidí conocer, abrirme, probar”  Juan Ce

8.- La nostalgia puede tener una cara saludable y una cara que paraliza

Y pasar de una cara a la otra requiere de un trabajo personal profundo y honesto.

Contaba @techmom en mi cuenta de instagram:

“me tocó trabajar y revisar que este era mi lugar en el aquí y en el ahora. Y aún después de este tiempo siento que me sigo adaptando, pasé por tres trabajos y solo hasta el cuarto me siento bien ahora, y así voy con todo. Decidí no forzar nada y simplemente darme el tiempo que fuera necesario”

Así lo vive @buenas_santodomingo

“¡aquí vamos poco a poco! Llorando! Riendo! Sintiendo! Y dándome la oportunidad de vivir nuevas experiencias con todo lo que impliquen sus riesgos! “

Me gusta mucho la imagen que usa Isaura Bohorquez (2011) en la que compara la nostalgia con el hecho de  conducir y de vez en cuando mirar el retrovisor. Sigues hacia adelante, pero no pierdes de vista lo que hay detrás: “La nostalgia no es solo la intentona perdurable de regresar al lugar donde se pensó seguro y alegre, también es una constante que nos incita a completar nuestra historia, cuando no te paraliza”.

9. El duelo no es una patología, ni una debilidad ni un indicador de que la adaptación al lugar de destino no va bien

Es un proceso que integra a la experiencia vital las luces y las sombras de una decisión tomada. Como todo proceso, puede distorsionarse y devenir en un duelo que no se resuelve o un duelo patológico (explico las señales de alarma aquí). Afortunadamente no es la mayoría de los casos.

Más bien al contrario, la mayoría de nosotros logramos hacer pastel de manzana y recordar los mangos con una sonrisa. Experimentaremos nostalgia sin dolor cuando logremos un trabajo personal que nos muestra los aspectos de nosotros mismos que realmente extrañamos y que hasta el momento no logramos reconstruir en el nuevo escenario. Contaremos a nuestros hijos historias del país del que venimos, a consciencia de que contamos historias caducas, como todas las historias del mundo. Mantendremos las tradiciones que nos hacen felices e incorporaremos otras que también nos gusten.

En resumidas cuentas, la mayoría de nosotros encontraremos formas alternativas para honrar nuestro orígen y respetar nuestras raíces distintas al dolor y la melancolía. Y además encontraremos referentes en nuestro nuevo país que nos devuelvan una imagen de nosotros mismos auténtica y amorosa.

Y si aún no lo has logrado, te invito a mirar hacia adentro.


Referencias y enlaces de interés

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Psicóloga y psicoterapeuta especializada en procesos familiares y migración. Una venezolana viviendo en Alemania, feliz en la aventura de una familia multicultural y de acompañar a otros en la aventura de vivir.

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