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Parentalidad en la distancia: criar de lejos

Los padres que toman decisiones de crianza viviendo entre dos países, se enfrentan a retos diferentes a los que experimentan aquellos que no están separados por muchos kilómetros de distancia. Se trata de uno de las características de las familias transnacionales: criar de lejos

Esos padres (casados o no) que deben acordar pautas comunes para criar y acompañar a sus hijos  y que constituyen un equipo parental en la distancia.  En algunos casos se trata de matrimonios que toman la decisión de separarse temporalmente para que uno de sus miembros inicie los procesos legales y laborales antes de la ansiada reagrupación familiar. En otros casos se trata de padres, que tienen tiempo separados como pareja, pero que uno de ellos decide emigrar. En este caso el que emigra puede que se lleve a los hijos o puede que los deje al cuidado del

¿cuál es la tarea de estos padres?

Sea porque se trate de una separación temporal o de una separación indefinida la principal tarea es estar presente.

Para esto hacen falta dos elementos claves, tal y como si ambos padres vivieran en el mismo pueblo: (a) tomar iniciativas de intercambio y (b) permitir y favorecer activamente que el intercambio se produzca.

Los intercambios materiales son una muestra concreta: enviar regalos, remesas, y hasta pasajes. Sin embargo sólo constituyen una de las posibles vías de intercambio. Posiblemente los intercambios más relevantes, y los que constituyen en gran medida la base de una relación profunda son los intercambios simbólicos en los que claramente el hijo siente la presencia del padre que ha emigrado y el progenitor a cargo de los hijos permite que esto suceda. Estos intercambios ocurren en la toma de decisiones: las importantes (por su nivel de impacto en el futuro) y las cotidianas (por su impacto en el presente)

En este sentido, termina siendo muy significativo que mamá se tome el momento para decir “lo voy a consultar con papá” aun cuando técnicamente (y a veces legalmente)  tiene el poder de tomar cualquier decisión en ausencia del padre. Lo mismo aplica para la madre separada que en un momento dado no necesita o desea consultar algo con su expareja, pero comprende que su presencia simbólica es de importancia en la crianza.

¿Cómo hacerse presente?

Con los padres los hijos comparten alegrías, tristezas y conflictos. La parentalidad idealizada que aparece en las fotografías se refiere a momentos puntuales, pero estar presente es algo más que hacerse fotos.

Los hijos que viven la experiencia de una comunicación en la distancia con sus padres valoran especialmente:

1.- Los rituales: “papá siempre llama los domingos”, “mamá manda un mensaje de wassapp todas las mañanas”, “le pedí a papá que hiciera una foto todos los días y me la mandara”. Estos pequeños hechos rituales marcan un pauta de relación cotidiana, cercana e íntima. Los rituales requieren de constancia y sin duda de que los adultos asuman su responsabilidad de guardianes del ritual. Los adultos que se rinden fácilmente o que no logran identificar con facilidad el ritual que los conecta con sus hijos suelen culpabilizar a los niños: “yo siempre le mandaba un mensaje, pero él/ella no contesta, así que dejé de hacerlo” . Si esto está pasando, es necesario revisar el ritual, no abandonar la conexión.

2.- La existencia de estrategias para resolver conflictos: el padre en la distancia no está presente en el sitio y en el momento exacto en el que se producen hechos que podrían ser causa de un conflicto. Sin embargo puede reconfigurar su rol, de acuerdo con el otro progenitor, para asumir una parte en la resolución de conflictos cotidianos. En la distancia el rol puede ser más compatible con escuchar, comprender y ofrecer puntos de vista alternativos. También es una posición desde la cual el padre en la distancia puede darle peso a su rol como mediador entre hermanos o con los adultos significativos. Asimismo es una postura desde la cual la familia escoge cuál es un conflicto significativo que requiere la intervención del grupo familiar completo y cuál es un malentendido que los adultos a cargo pueden manejar. Los chantajes y amenazas en general son mecanismos perversos en la relación, pero en la distancia pueden ser causales de ruptura. “Si no haces x cosa no te enviaré x regalo” es una de esas frases que distorsionan la relación (convirtiéndola en una mera transacción) y se convierten en una estrategia ineficaz en la resolución de conflictos. 

3.- La comunicación intima (y privada) como una manera de transmitir valores, comunicar sentimientos y mantener el humor. Siempre recuerdo el caso de un paciente en Venezuela que tenía diariamente una hora para jugar videojuegos en línea con el padre, que residía en Panamá. Este hecho no sólo constituía un ritual sino una manera de reír juntos y mantener una comunicación en la que otros miembros de la familia no tenían lugar. Esta sensación de tener un espacio y tiempo único permitía una relación íntima, a pesar de pasar en muchas ocasiones hasta 12 meses sin verse.

padres que emigram

Finalmente, el único secreto para una relación parental profunda e íntima en la distancia es este…

 

“–¡Por favor… domestícame! –dijo.
–Bien lo quisiera –respondió el principito –, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
–Sólo se conocen las cosas que se domestican dijo el zorro. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!
–¿Qué hay que hacer? –dijo el principito.
–Hay que ser muy paciente –respondió el zorro –.Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca…
Al día siguiente volvió el principito.
–Hubiese sido mejor venir a la misma hora, dijo el zorro. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré.
A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.
–¿Qué es un rito? dijo el principito.
–Es también algo demasiado olvidado –dijo el zorro–. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días; una hora, de las otras horas. Entre mis cazadores, por ejemplo, hay un rito, el jueves bailan con las muchachas del pueblo. El jueves es, pues, un día maravilloso. Voy a pasearme hasta la viña. Si los cazadores bailaran no importa cuándo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
Así el principito domesticó al zorro.
Y cuando se acercó la hora de la partida:
–¡Ah!… –dijo el zorro–. Voy a llorar.
–Tuya es la culpa –dijo el principito–. No deseaba hacerte mal pero quisiste que te domesticara…
–Sí –dijo el zorro.
–¡Pero vas a llorar! –dijo el principito.
–Sí –dijo el zorro.
–Entonces, no ganas nada.
–Gano –dijo el zorro–, por el color de trigo.”

el principito y el zorro


 

 

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Si sientes que esta situación te causa altos niveles de ansiedad, tristeza o miedo. Si sientes temor de perder el vínculo con tus hijos. Si deseas plantear las particularidades de tu caso y de tu proyecto migratorio, no dudes en pedir tu cita para la Consulta OnLine

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