Blog de una psicoterapeuta, Emigrar con niños y adolescentes, Vivir en otro país
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Cómo manejar la convivencia entre dos familias en una misma casa

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Cuando dos familias conviven temporalmente en una misma casa

Una seguidora me escribe preguntándome sobre una de las etapas mas intensas del proceso migratorio: las primeras semanas, esas en las que una familia convive en casa de otra familia mientras resuelven el alquiler de una vivienda.

¿cómo se adaptan dos grupos familiares a esta situación?
¿cómo manejarlo cuando hay niños?

Quienes han emigrado y se alojan las primeras semanas en casa de amigos o familiares conocen de cerca lo delicada de esta experiencia.

Para facilitar este proceso, que para muchos es inevitable por razones económicas o incluso por el idioma, ofreceré recomendaciones generales*:

Antes de emigrar

1. Es necesario aclarar con nuestro anfitrión cuanto tiempo puede alojarnos. Quienes llegan quieren lograr su independencia lo mas pronto posible y quienes reciben deben saber por cuánto tiempo consideran que pueden alojar a un grupo familiar sin sentirse invadidos o sobrepasados. Asimismo es necesario aclarar si el alojamiento incluye un intercambio económico y, de ser así, tener claro qué incluye esta retribución. Las respuestas claras y precisas serán la mejor forma de saber nuestros límites en esta casa y decidir si es una buena opción, o si por el contrario preferimos buscar otro anfitrión.

2. Una vez decididos, sera importante explicar con detalle a nuestro anfitrión nuestra dinámica familiar. Especialmente la de nuestros hijos. No demos nada por obvio. ¿a qué hora se duermen?, ¿comen de todo?, ¿ven televisión todo el día o tienen un horario para esto?, ¿ordenan sus juguetes cuando terminan de jugar o es mamá quien lo hace al final de la jornada? ¿duerme toda la noche? Se sincero contigo y con tu anfitrión, te ahorrará malos entendidos.

3. Prepara a tu hijo para la nueva situación, ajustando tus explicaciones a su nivel de edad: siempre hablo de las despedidas, de explicar a los niños las razones por las cuales tomamos la decisión de emigrar. También necesitan saber en casa de quien nos alojaremos, quiénes son, qué relación tenemos con ellos, si hay más niños, cómo será la nueva dinámica y qué esperamos de él/ella en esta casa.

4. Si emigras en pareja, y alguno de los dos no conoce al anfitrión, necesitan una dosis extra de tolerancia, que es mucho mas sencilla de conseguir cuando se trabaja como equipo y logran definir claramente los roles de cada miembro de la pareja esas primeras semanas. 

Al llegar

1.- Pregunta las reglas. Las explicitas y las implícitas. Toma en cuenta que hay reglas “no dichas” que tienen mucho peso en una casa. Por ejemplo: “nosotros cenamos todos juntos cuando llega mamá del trabajo” o “es super importante que el sábado no hagamos ruido en la mañana porque dormimos hasta muy tarde”. Tenemos que saber que si nuestros hábitos o la edad de nuestros hijos no se adaptan a esas costumbres, necesitamos ser flexibles para “darle la vuelta” de manera explícita y que nuestro anfitrión sepa que no interrumpiremos sus normas, pero que nosotros lo haremos de otra manera. Por ejemplo: si nuestro hijo cena  alas 7:00 y no puede esperar a la cena de todos, podemos avisar con tiempo de este cambio de horario y hacer saber que usaremos la cocina un poco antes.

2.- Mantén tu ritmo y patrón de crianza y comparte tus prácticas con tus anfitriones. Para los niños el cambio de la emigración es muy drástico y necesitan la certeza de que papá y mamá siguen siendo los mismos, aunque el escenario cambie. En niños menores de tres años, la rutina de alimentación, juego y sueño es importante para evitar momentos de irritabilidad y ansiedad.

3.- Si tus anfitriones tienen niños de edades similares es posible que se inicie un espacio y tiempo de juego común, que incluye disfrute, pero también peleas y desacuerdos. Hablen como adultos sobre como reaccionar. Negocien reglas. Cada familia tiene creencias diferentes y no las vamos a cambiar, pero podemos negociar algunas reglas provisionales, mientras dure la convivencia. Si tus niños están por iniciar la escolaridad, los niños anfitriones pueden ser un puente muy valioso, pero no es su obligación. Permite que los niños se conozcan y jueguen antes de presionar una amistad. El proceso surgirá espontáneamente.

4.- Sobre las nuevas reglas y costumbres: nos toca observarnos y reconocer cuando algunas de nuestras reglas no se ajustan a la nueva situación y deben ser cambiadas con fines adaptativos. Esto no significa “claudicar” o “perder el control”, los niños mayores de 4 años en general entienden perfectamente cuando se les explica las razones por las cuales consideramos razonable ajustarnos a los nuevos patrones. Por ejemplo, es posible que nuestro hijo de 11 años en nuestro país tenga un horario de juego en el parque/vecindario y que cuando llegue al nuevo país por las nuevas costumbres o incluso por el clima deba ajustarse este horario. Cambiar esta regla, adaptándola a la nueva situación es algo razonable.  Hay reglas negociables y otras no negociables. Identifica las tuyas y habla con tus hijos y tus anfitriones al respecto.


Señales de alarma en la convivencia temporal de dos familias que nos dicen que es hora de buscar una alternativa:

  • Cuando alguno de las partes (huéspedes o anfitriones) se muestra agresivo con los niños y/o adultos.
  • Cuando se inclumplen las reglas acordadas previamente
  • Cuando sientes que tienes que cambiar completamente tu patrón de crianza para adaptarte a las reglas de la casa
  • Cuando tus hijos muestran síntomas de ansiedad por no lograr adaptarse rapidamente a lo que se espera de ellos en la nueva situación

Factores que complican la convivencia (estresores)

  • Hacinamiento
  • Consumo de alcohol o drogas por parte de cualquier adulto o adolescente
  • Conflictos previos no resueltos entre los miembros de ambas familias
  • Reglas implícitas que no se aclaran
  • Superar el tiempo pactado para convivir
  • Diferencias sustanciales en los patrones de crianza
  • Diferentes etapas en el ciclo de vida familiar
  • Presencia de alguna condición de salud en alguno de los miembros de la familia

Factores que facilitan la convivencia

  • Convivencia previa y satisfactoria entre miembros de las dos familias en el país de origen
  • Asertividad de las familias y facilidad para expresar amorosa y respetuosamente las reglas que guiarán el proceso
  • Factores legales: la familia que llega tiene todos sus papeles en regla
  • Factores laborales y económicos: los adultos de la familia que llega, por su formación y contactos, tiene oportunidad de encontrar rápidamente empleo y tener seguridad laboral y de salud.
  • Conocimientos previos sobre la cultura, leyes y sistema de salud del país de acogida
  • Sistema familiar flexible y adaptable

 

*recomendaciones generales: estas recomendaciones pueden ser de utilidad a muchas familias, pero en ningún modo constituyen una receta infalible. Si tu familia presenta un caso particular, no dudes en pedir apoyo para tu caso, que tome en cuenta tu historia familiar, las fortalezas de los miembros de la familia y las circunstancias únicas que rodean tu proceso migratorio.

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  1. Pingback: La visita familiar cuando hemos emigrado: encuentros y desencuentros | Contratransferencia

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