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Dos años en Alemania

Es como una suerte de cumpleaños. Miro hacia adentro y me siento satisfecha. No creo que la frase “empezar de cero” me describa: nunca he empezado desde cero. He empezado sin muebles, sin familia ni amigos cerca, pero con suficientes herramientas en mi maleta como para construir una vida llena de amores. Amor de pareja, de familia, amor por mis proyectos personales y por quienes me rodean. Así que hace dos años no empecé de cero, pero sí empecé de nuevo.

La primera vez que fui a Meersburg, una ciudad de película al borde del Bodensee (lago Constanza) me detuve frente a una tienda de sombreros que hay en una esquina de ensueño, en la que en verano las flores caen como cascadas desde las ventanas. Los quería todos y me enamoré de uno. Quería ir en vestido y con sombrero disfrutando del sol. Ya tenía el vestido puesto ¡solo me faltaba el sombrero!

No podía comprarlo, pues las prioridades eran otras: empezar a equiparnos con ropa para el invierno. La coquetería veraniega podía esperar. Era un capricho, ¿y quién no los tiene?.

Ese día paseamos observando, deseando, soñando y entusiasmándonos. Me fui a casa sin el sombrero pero cargada de la energía que me regaló ese lugar tan nuevo para mis ojos.

En estos dos años, después de muchos esperar, llegó el momento en el que podíamos recibir a Javier, y aquí está: un bebé de casi cuatro meses, risueño, tranquilo y de poco dormir.

 En estos dos años he podido cristalizar una idea que comenzó hace 8 años como un proyecto difuso. Un proyecto que mi marido consideraba una apuesta al éxito y que a mi me costaba visualizar: una consulta psicólógica online, que hoy tiene vida propia y me llena de satisfacción.

También ha sido un tiempo para entender y aceptar  la energía adolescente que aún conservo. La que me hace dar pasos, atreverme, buscar mi identidad, aprender a hacer cosas nuevas y desear sin miedo.

Todo esto y más ha sucedido en estos dos años, pero no son fruto del azar ni de la suerte. Hay mucho camino recorrido, mucho trabajo hacia adentro y hacia afuera.

Esperé pacientemente dos veranos: el sábado pasado,  el día que cumplí dos años en Alemania, pude comprar mi sombrero en Meersburg. Era ese y era allí donde quería comprarlo. Me probé como veinte, me miré en el espejo durante largo rato y escogí. Salí con mi sombrero puesto, llena de certezas.

dos años en alemania (1)

1 comentario

  1. Lissette Oscarina López Rodriguez says

    Me encanto eso de “no empecé de cero, pero sí empecé de nuevo.” también siento que tengo herramientas poderosas para salir adelante e insisto diariamente, en algún momento alguien me abrirá la puerta para demostrar lo que puedo aportar y lo que puedo aprender.

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