Mes: julio 2018

¡Juntos de nuevo! ¿y ahora qué?: cómo preparar y manejar la reagrupación familiar después de una larga separación

¿cómo sera la convivencia?, ¿podrán ajustarse fácilmente los miembros de esta familia?¿qué pasa si no lo logramos?¿cómo manejarlo si el padre/madre biológico no está cerca? ‘si tenemos mucho tiempo separados, nos afectará?

He creado un taller privado on line para familias con estas dudas

Cuentos para guacamayas y gaviotas: narro cuentos para niños con reflexiones para adultos.

Leer en voz alta me encanta. Me recuerda mi voz. Me permite detenerme donde quiero. Hacer las inflexiones que considero necesarias, vivir las pausas como quien inspira. La lectura en voz alta hace de una historia un encuentro. Por eso nacen los “Cuentos para guacamayas y gaviotas”: un espacio virtual en mi cuenta de instagram en el que cada viernes leo un cuento infantil con comentarios y reflexiones para adultos Porque el encuentro con las personas que hacen vida en mi cuenta de instagram es importante. Leo con gusto, leo con intensidad y me involucro mucho con cada historia que comparto con ustedes;  intentó hacer una selección que pueda dar respuesta a temas que para la comunidad de @contratransferencia sea relevante y que pueda servir de puente para profundizar de manera individual o familiar, en un tema de interés, puede hacer también la excusa para una conversación que está pendiente o el disparador de un proceso que debe ser mirado. Quiero además explicarles a quienes desean qué Cuentos para Guacamayas y Gaviota se convierta en un canal de YouTube las razones por las NO voy a tomar esta decisión y …

Tres años en Alemania

Tres años en Alemania. Tres años trabajando este jardín. Llegamos a una casa de un tamaño más que razonable para una familia de tres personas y un perro que venían de vivir en pocos metros cuadrados. La casa en si misma estaba muy bien. Pero ese trozo de tierra lleno de malas hierbas , arbustos sin jardinero y rosales salvajes era, literalmente, nuestra “tierra prometida”. Junto a las primeras cosas que compré al día siguiente de nuestra llegada, estaba un par de guantes de jardinería y el mismo día empecé a arrancar matojos. Con más desesperación que visión a largo plazo, inicié mi carrera de jardinera. Sabía que, detrás de las  malas hierbas, debajo del batallón de babosas y justo entre los espinos, se escondía el jardín más bonito que yo habría podido soñar. Había que trabajar duro y así lo hice el primer año. Trabajé duro… sin conocer el terreno. Sin tener ni idea de las estaciones ni por qué debía cortar aquello que no quería podar o sembrar flores que no vería en …