Polaridades del inmigrante (II): idealización vs denigración

por | Jun 9, 2016 | Blog de una psicoterapeuta, Psicología para emigrar, Vivir en otro país | 0 Comentarios

» Es el afán imposible por recuperar la infancia, el viejo sentimiento aquel que un día nos unió a un paisaje, a un aroma, a un rostro. Es la fuerza terrible de la nostalgia que arrasa con el sentido común y, lo que es peor, con el mínimo sentido de la estética.»

JOSÉ MÉNDEZ

Madrid 3 ABR 1989 (EL País)

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En algún momento la psique nos hace una de las dos trampas:

«allá todo es mejor… el cielo más azul, el agua tibia, las risas permanentes, los sabores que se quedan en el paladar, la fiesta sin motivo, la libertad de movimiento… ¡todo está allá!»

«allá está la ruina, vive la soledad, el desamparo, la gente que se mira con recelo, todo es siempre para los mismos. Allá estoy excluido, marginado y en cierto modo soy menos libre»

 

 

No importa dónde es «allá»

«Allá» puede ser el país de origen, el país de destino, el país al que se quería ir pero no se pudo, el país que nos tocó en suerte o hasta en una lotería de visas.

«Allá» puede estar idealizado, o denigrado.

Recientemente comentaba en otro post (la primera parte de este) sobre la polaridad amor-odio al país, cuando se emigra. La idealización-denigración tiene relación, pero no es lo mismo.

Idealiza quien proyecta, de manera muy primaria, el amor deseado, y perdido. Como el niño que ama a la madre que le alimenta y no la reconoce cuando lo regaña.

Denigra quien proyecta, de manera igualmente primaria, el amor negado. Como el niño que odia a la madre que corrige, regaña y abandona, y no logra reconocer que lo alimenta y lo nutre.

Esta polaridad entre la idealización (el lugar maravilloso, el paraíso, lleno de placer) y la denigración (el lugar del sufrimiento y el desamparo) son muy comunes entre los inmigrantes. Los que piensan que su país de origen es el paraíso y el país de destino es el purgatorio, exactamente igual que los que piensan que el país de origen es el infierno y el país de destino es el mundo maravilloso.

Ambos inmigrantes viven una polaridad que dificulta un proceso muy saludable que se llama integración.

Los países, las personas, las empresas, los padres, las familias… todos tiene luces, y sombras.

La integración nos permite ver ambas partes. Nos permite reconocer las fortalezas y debilidades de nuestro origen, y nos permite ver las fortalezas y debilidades de nuestro presente, en el lugar que hemos decidido vivirlo. No se rata de «amar» u «odiar». Se trata de re-conocer.

Cuando vivimos la migración en la polaridad «idealización» entonces llegamos a tomar decisiones y relacionarnos con personas solo observando un aspecto del objeto idealizado (en este caso el país) . Cuando vivimos la migración en la polaridad de la «denigración» nos relacionamos con las personas de el país denigrado y tomamos decisiones tomando en cuenta solo los aspectos negativos del país.

Es fácil ver expresiones que empiezan con frases como «nunca», «jamás», «siempre», «todos», «nadie» como expresiones de la idealización o la denigración. Vamos a ver ejemplos:

«todos las personas de ese país son racistas»

«jamás me encontré con una persona amable»

«todos son educados, pacientes, respetuosos, no como allá»

«aquí la gente es________»

Estas frases tienen en común que no se refieren a la experiencia concreta, sino que generalizan ¡llegando a dar un (pre)juicio sobre millones de personas!. Esta generalización le permite a quien la dice, descargar su ira o su amor, pero le impide:

Tomar una decisiones razonables, con base en datos que tomen en cuenta fortalezas y debilidades.

Mantener un vínculo respetuoso y realista con las personas de cada país.

Si vives estas polaridades, ten en cuenta lo siguiente:

¿Estás tomando en cuenta solo las idealizaciones para tomar decisiones?

¿Estás criando a tus hijos en polaridades que no les permiten ver las luces y las sombras de lo que les rodea?

¿Te relacionas con tu familia y amigos en el país de origen idealizando y/0 denigrando los países en los que viven?

¿Eres capaz de hablar con tus seres queridos desde la integración de esta polaridad o mantienes un diálogo en el cual la idealización o la denigración te impide ver a las personas que tienes delante?

La idealización y la denigración surgen en muchas oportunidades como mecanismos para afrontar la primera etapa de la migración, ante la separación inminente que implica emigrar. Como todo proceso psíquico, se hace muy intenso y complejo cuando se vive el conflicto, la violencia o la injusticia.

Esta separación fáctica (te separas físicamente del país, la familia, etc.) puede implicar también una separación simbólica en país idealizado vs país denigrado. De manera esperada, la integración ocurrirá como parte de la elaboración del duelo migratorio, pero requiere de consciencia y trabajo individual, para que esta polaridad no se convierta en un patrón y afecte tus decisiones personales y tus relaciones familiares y sociales.

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