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La pareja bicultural

Aquella que aprende un nuevo lenguaje del amor

Aquella que toma un avión juntos, a un destino incierto con la certeza de una relación sólida

Que aprenden a mantener su esencia, más allá de la cultutra.

Aquella pareja que en el camino ha sabido ser solidaria

Que se apoyan en la recontrucción de su identidad cuando todas la piezas parecen dispersas

Aquella que acepta el reto de hacer de la biculturalidad una fortaleza y no una debilidad.

Los que trascienden la desigualdad legal o económica y que jamás hacen de esta un terreno para el chantaje o la minusvalorización del otro

Los que acompañan al otro en su delo migratorio, entendiendo que sentir nostalgia por el país, no significa que la relación va mal

Los que crían hijos en dos idiomas y los mezclan con soltura

Los que se les pega el acento del otro

Los que conocen la historia del propio país y la historia del país de su pareja

Ustedes, que han construido un concepto de hogar que no está sujeto al territorio.

Soy diáspora, mi deber es florecer: para padres

Como mamá con dos hijos que viven en una familia con raíces en tres países, he vivido esta experiencia de forma muy cercana.

Como psicóloga, he acompañado a muchísimas familias en este proceso.

La integración de ambas experiencias me ha permitido trazar un mapa que sirve de guía para acompañar a nuestros hijos en su desarrollo cuando crecen en un país y tienen raíces familiares, culturales e idiomática en otro país.

Sí: vivimos algunos procesos que son únicos.

Tenemos hijos que viven experiencias muy diferentes a las que vivimos nosotros en la niñez.

Tenemos hijos que ven a sus familiares por video llamada, que hablan dos (¡o tres!) idiomas, que viajan a ver a sus familias y deben cambiar de “chip” para navegar entre dos culturas.

Hijos que se saben iguales a los demás y a la vez necesitan reconocer en sus particularidades culturales una fortaleza.

Acompañarlos en su desarrollo requiere de los padres consciencia y herramientas útiles para afrontar estos desafíos.

 

 

 

 

Información General

Este taller es para ti si:

  • Crías a tus hijos niños y /o adolescentes en un país diferente al que creciste.

  • Si tu pareja y tu tienen diferentes culturas y/o idioma

  • Si durante la crianza has cambiado de país varias veces por largas temporadas

  • Si emigrarás proximamente

Procesos que trabajaremos

  • Duelo migratorio en niños y adolescentes

  • Relación con la familia transnacional

  • Escolarización saludable y socialización multicultural

  • Comunicación en la familia bilingüe

  • Acompañamiento de la construccción de una identidad multicultural sana

  • Señales de alarma que requieren apoyo especial

  • Resiliencia familiar

Tendrás a mano el cómo hacerlo, partiendo de tu rol como padre/madre y podrás identificar tus tareas en este camino, diferenciandolas de las de tu hijo.

Recibirás mucha información en un lenguaje práctico y accesible para padres que crían hijos biculturales o multiculturales. Un contenido aplicable en un 100% a tu vida cotidiana en el país en el que resides, utilizado ejemplos prácticos que vivimos cotidianamente las familias que tenemos esta experiencia.

Metodología

Se trata de un programa online, que utiliza diversos canales para promover la reflexión y la aplicación práctica en la vida familiar. Puedes hacerlo tanto de forma individual como en pareja.

¿Qué canales de comunicación y aprendizaje incluye el programa?

  • 5 sesiones en vivo en las que podremos tener un intercambio cercano y en las que recibirás información actualizada y práctica sobre crianza multicultural y a la vez podrás hacer preguntas y compartir tu experiencia en un ambiente cálido, seguro y de aprendizaje.
  • Una sesión privada conmigo al finalizar el programa (si lo deseas) para revisar y comentar aspectos que deseas profundizar y sobre los cuales te gustaría tener otra mirada y algunas orientaciones específicas.
  • Material de apoyo para padres: podcast y videos para profundizar temas como escolarización, socialización y fortalecimiento del equipo de padres en el extranjero.
  • Cada tema incluye un material imprimible para trabajar en casa con niños preescolares y escolares, y con su correspondiente adaptación para trabajar el tema con adolescentes.

PREVENTA HASTA EL 28 DE FEBRERO

220US$ 180 US$

 

 

 

 

Soy diáspora , mi deber es florecer. Edición para padres

Este programa te brindará un espacio para reflexionar sobre la crianza multicultural y herramientas específicas para acompañar a tus hijos en los siguientes procesos: Manejo del duelo migratorio en niños Acompañamiento del proceso de escolarización y socialización Fortalecimiento de los lazos con la familia transnacional y con las raíces culturales Acompañamiento en la construcción de una identidad multicultural sana

$180.00


220US$ 180 US$

Si eres o has sido mi paciente o has participado en cualquiera de mis talleres o programas privados puedes disfrutar de este descuento hasta que finalice el proceso de inscripción.


FECHAS DE LAS SESIONES EN VIVO

(días jueves)

14 de marzo

21 de marzo

28 de marzo

4 de abril

11 de abril


ZONAS HORARIAS

Trabajaremos cada jueves a partir del 14 marzo a las 21:00 hrs hora Madrid/Berlin

Zonas horarias

13:00 California

14:00 Panamá / Ciudad de México / Bogotá

15:00 Miami / Caracas

16:00 Santiago de Chile / Buenos Aires

20:00 Reino Unido

MiniCurso Online gratuito: “Comunicación asertiva en el extranjero”

Ya tienes a disposición mi primer

MINICURSO ONLINE GRATUITO:
“COMUNICACIÓN ASERTIVA EN EL EXTRANJERO” .

No, no voy a prometerte que vas a cambiar tu vida. Sería una irresponsabilidad de mi parte. De hecho, contraviniendo todas las leyes del marketing, no voy a prometerte nada. Lo único que voy a hacer es ofrecerte un espacio para empezar a revisar tu forma de comunicarte en el extranjero y una serie de ejercicios prácticos que puedes aplicar de forma inmediata.

💡¿Cómo funciona?

Sigue los siguientes pasos:
📌1) haces click AQUI
📌2) Te suscribes
📌3) Te llagará un correo pidiendo tu confirmación (revisa tu bandeja de correo no deseado) Haces click. (en este punto ya estás aburrido, pero sigue, que lo que recibirás vale los clicks que estás haciendo y un poco más)
📌4) Te llegará el primer correo de bienvenida.

A partir de este momento recibirás durante una semana un correo diario con

minicurso gratuito (1).png

❤️4 Ejercicios prácticos

❤️2 Podcast

❤️1 video con una masterclass de 40 minutos: “La asertividad trasciende el idioma”

¿Te gusta la idea? ¡Sigue los pasos! Sigue este enlace que dirigirá a la página en la que puedes suscribirte.

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Aprovéchalo.

DISFRÚTALO.

Déjate llevar y… … luego me cuentas.

Espero con apertura y humildad tu feedback…

¡y tus propuestas para para próximos cursos con este u otro formato !

Un abrazo a todos.

Rosario

Rafael Cadenas, poeta venezolano. Luz en tiempos de derrota.

Háblale a tus hijos de las luces y sombras de tu país.
Cuéntale no solo los dolores sino las alegrías compartidas. Hoy henchida de orgullo le conté esta a mi hija: Rafael Cadenas, venezolano, autor del poema “Derrotas” (que encontrarás al final de este texto) ganó este año el premio Reina Sofía de poesía. El más importante en español.
Para nosotros, los venezolanos, que somos famosos en los últimos tiempos por lo triste, que antes de ello fuimos famosos por lo superfluo, como el cuerpo efímero de las mujeres o la riqueza malgastada del petróleo, este premio tiene mucho valor.
Nos hace sentir que también somos lo bello, lo noble y lo profundo de la poesía. Nos ayuda a re-conocernos en nuestros talentos, hoy dispersos por el mundo. Nos reconforta la herida, nos alivia el dolor.
Rafael CadenasPremio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana2018 (1)
Rafael Cadenas no usa corbata y tampoco instagram y no leerá este post, pero tus amigos, tus hijos, tus familiares, todos esos que no leen poesía pero que aman nuestra tierra, se merecen saber la buena noticia de que ayer una Reina le dio un premio a un poeta, venezolano.
A uno que alguna vez vivió el exilio y que convirtió la derrota en poesía.
Gracias poeta.
“Derrota”

Cuanto he tomado por victoria es sólo humo.
Fracaso, lenguaje del fondo, pista de otro espacio más exigente,
difícil de entreleer es tu letra.
Cuando ponías tu marca en mi frente, jamás pensé en el mensaje
que traías, más precioso que todos los triunfos.
Tu llameante rostro me ha perseguido y yo no supe que era para
salvarme.
Por mi bien me has relegado a los rincones, me negaste fáciles
éxitos, me has quitado salidas.
Era a mí a quien querías defender no otorgándome brillo.
De puro amor por mí has manejado el vacío que tantas noches
me ha hecho hablar afiebrado a una ausente.
Por protegerme cediste el paso a otros, has hecho que una mujer
prefiera a alguien más resuelto, me desplazaste de oficios suicidas.
Tú siempre has venido al quite.
Sí, tu cuerpo llagado, escupido, odioso, me ha recibido en mi más
pura forma para entregarme a la nitidez del desierto.
Por locura te maldije, te he maltratado, blasfemé contra ti.
Tú no existes.
Has sido inventado por la delirante soberbia.

¡Cuánto te debo!
Me levantaste a un nuevo rango limpiándome con una esponja áspera, lanzándome a mi verdadero campo de batalla, cediéndome las armas que el triunfo abandona.
Me has conducido de la mano a la única agua que me refleja.
Por ti yo no conozco la angustia de representar un papel, mantenerme a la fuerza en un escalón, trepar con esfuerzos propios, reñir por jerarquías, inflarme hasta reventar.

Me has hecho humilde, silencioso y rebelde.
Yo no te canto por lo que eres, sino por lo que no me has dejado ser. Por no darme otra vida. Por haberme ceñido.
Me has brindado sólo desnudez.
Cierto que me enseñaste con dureza ¡y tú mismo traías el cauterio!, pero también me diste la alegría de no temerte.
Gracias por quitarme espesor a cambio de una letra gruesa.
Gracias a ti que me has privado de hinchazones.
Gracias por la riqueza a que me has obligado.
Gracias por construir con barro mi morada.
Gracias por apartarme.
Gracias”

 

#RafaelCadenas

#PremioReinaSofía

#venezuela

A mis lectores Venezolanos residentes en Venezuela (en septiembre de 2018)

Escribo sobre migración y psicología desde hace 10 años. Pueden revisar los archivos de mi blog, desde la época en la que no existían redes sociales y los venezolanos en el exterior eran unos pocos a los que se les hacía una fiesta de despedida para desearles buena suerte y un pronto regreso. Chávez era un presidente con planes que aún no había concretado. Emigrar de Venezuela era una opción, porque Venezuela seguía siendo una promesa por cumplir y yo escribía, y sigo escribiendo, para personas de habla hispana que tenían un proyecto entre manos que los alejaba en kilómetros de su país de origen y que podían tener en la experiencia migratoria retos en su vida personal que requerían de una mirada que tomara en cuenta esta particularidad. En su mayoría emigrantes económicos (que buscan mejoras en su calidad de vida), migrantes por motivos laborales (lo que se suelen llamar expatriados), migrantes por motivos académicos o por motivos amorosos. Gente que se mueve, como se ha movido el mundo siempre. Nunca me plantee escribir para desplazados. Nunca pensé que mi gente, diez años más tarde, serían desplazados por la violencia política, el hambre o la falta de recursos médicos.

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Creo que aún quedan en Venezuela personas, parejas y familias con proyectos migratorios “clásicos”. Pero las imágenes que nos llegan de la migración que ocurre por tierra se parece más a los desplazamientos forzados, aunque técnicamente nadie los nombre como tal. Porque muchos de quienes “emigran” vienen de vivencias de una guerra del gobierno contra el pueblo, en la que ya sabemos quién perdió. La vivencia psicológica de esta manera de “emigrar” no tiene nada que ver con la vivencia de quien emigra porque tiene una beca de doctorado, porque se enamoró de un extranjero, porque tiene una oferta laboral o porque sabe que en determinado lugar, sus oportunidades de empleo son buenas y se prepara conscientemente para hacerlo viable.

 

Estoy segura que organizaciones como Acnur o el Servicio Jesuíta para Refugiados tiene mucho más que decir que yo al respecto y con mucha más propiedad. Pero quiero utilizar este espacio para explicar mi opinión, porque no hacerlo sería irresponsable. 

 

Está muy descrito en la literatura lo traumático que puede resultar el tránsito de un país a otro en la medida en la que el proceso se hace más riesgoso y los derechos más vulnerados. No tener documentos en regla, cruzar largas distancias a pie, arriesgarse a ser robado, secuestrado, maltratado o extorsionado, son todos factores que terminan por acrecentar las probabilidad de vivir Síndrome de estrés post traumático. Fíjense que no se trata de duelo migratorio (que naturalmente también es posible). Se trata de un trastorno propio de las víctimas de la violencia. Sus síntomas y su abordaje terapéutico es muy diferente. Quienes emigran de Venezuela desde 2017   vienen de enterrar familiares que no tuvieron atención médica, de bajar peso por desnutrición, de tener a los niños en casa porque por un motivo la escuela no puede garantizar la continuidad. Vienen de esperar meses por sus documentos para emprender el viaje y  han naturalizado la extorsión como parte del precio a pagar por viajar.

 

Lo mismo ocurre con aquellas personas que inician un proceso de adaptación con factores de riesgo como: ilegalidad, pobreza, falta de conocimiento del entorno, desconocimiento del idioma, ausencia de redes de apoyo… todo lo que un emigrante clásico se asegura antes de salir y que un desplazado no puede darse el lujo de tener.

 

Hablar de “emigración” en el 2018 en Venezuela puede ser una manera de negar un problema: el de los que se desplazan sin mayor plan que el de sobrevivir. Porque sobrevivir es un plan legítimo, aunque se convierta en ilegal al cruzar la frontera.

Un problema que afecta en modo diferente a los cuatro grandes protagonistas de este proceso:

  1. Aquellos que viven en Venezuela y planean o están en este momento  movilizándose en calidad de desplazados (no reconocido oficialmente por nadie),
  2. Aquellos que viven en el extranjero y desean ayudar a su familia a asumir el riesgo de desplazarse o apoyan a su familia que decide quedarse en estos años tan complejos para la población
  3. La población de los países receptores que no está preparada para recibir a tantas personas, al mismo tiempo.
  4. Lo más olvidados: los que no van a emigrar/desplazarse por diferentes motivos y que observan a los que se van transitando diversos estados emocionales que poca gente está dispuesta a escuchar y que mis colegas en Venezuela atienden a diario, sobrepasados por historias que se repiten sin cesar.

 

Este post quiere hacer la función de “criterio de realidad”. No estamos frente a migrantes económicos. Estamos frente a un numeroso grupo de personas que tienen una experiencia personal muy similar a la de los desplazados. Cuando llamemos las cosas por su nombre podremos abordarlas como lo que son. Podremos entender que quienes salen de Venezuela desde 2015 llevan consigo una carga muy diferente a los que salieron entre 1998 y 2003 y entre 2004 y 2014 (la razón por la cual hago esta diferencia en la línea del tiempo la puedo explicar en otro post).

 

En mi consulta online el 60% de mis pacientes son venezolanos en el extranjero. Mis pacientes viven la situación venezolana con sentimientos muy parecidos a los sobrevivientes de una guerra (culpa, alivio por sentirse “a salvo”, miedo, angustia por la seguridad física de sus familiares, desolación… ). Soy testigo diario de cómo cada venezolano, desde el neurocirujano hasta el obrero de la construcción, reserva una parte de su presupuesto para enviar dinero a través del mercado negro para que alguien pueda comer y tener medicinas. Se de primera mano que la culpa por haberse “salvado” está allí, como los sobrevivientes de los desastres naturales, de las guerras o de los accidentes de tráfico. Escucho el llanto de mis pacientes que ven a sus familiares adelgazar, enfermar y alegrarse por encontrar harina o aceite .Veo cada día cómo el duelo no es por emigrar, sino porque el país que conocen ya no está y las posibilidades de volver entrañan riesgos reales y una carga adicional a la familia. Se, por experiencia, que los proyectos migratorios venezolanos en el 2018 no pueden fallar, simplemente porque no hay un país al que volver. No, no estamos en el 2003, cuando un venezolano que emigraba podía sentirse entusiasmado con la idea del retorno. Ni tampoco en el 2008, cuando las visitas de los familiares eran posibles y pasar las vacaciones en tu tierra una plan factible.

 

Muchos venezolanos que estamos en el extranjero sentimos a veces miedo de hablar a nuestra gente sobre la situación interna. Sí, miedo. Nos da miedo ser malinterpretados, nos da miedo que nuestras palabras se queden cortas frente a lo que están viviendo. También da miedo sentir que alguien crea que competimos con nuestros hermanos por quién sufre más esta tragedia que hoy es nuestro país. En muchas ocasiones la falsa dicotomía de “los de adentro” y los “de afuera” se apodera del discurso y  nos devora creando luchas estériles en los muros facebook y después solo queda el silencio. Un silencio que aleja y crea muros invisibles pero tangibles.

Para ti, que me lees desde Venezuela quiero que sepas que no estoy ni dentro ni fuera. Soy testigo de la situación desde un lugar muy particular: el de mi consultorio online y desde allí trabajo a diario para que las dos caras de una misma moneda se vean la una a la otra y se sientan parte de un todo.