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A mis lectores Venezolanos residentes en Venezuela (en septiembre de 2018)

Hablar de “emigración” en el 2018 en Venezuela puede ser una manera de negar un problema: el de los que se desplazan sin mayor plan que el de sobrevivir. Este post quiere hacer la función de “criterio de realidad”. No estamos frente a migrantes económicos. Estamos frente a un numeroso grupo de personas que tienen una experiencia personal muy similar a la de los desplazados. Cuando llamemos las cosas por su nombre podremos abordarlas como lo que son. En mi consulta online el 60% de mis pacientes son venezolanos en el extranjero. Mis pacientes viven la situación venezolana con sentimientos muy parecidos a los sobrevivientes de una guerra (culpa, alivio por sentirse “a salvo”, miedo, angustia por la seguridad física de sus familiares, desolación… ). Para ti, que me lees desde Venezuela quiero que sepas que no estoy ni dentro ni fuera. Soy testigo de la situación desde un lugar muy particular: el de mi consultorio online y desde allí trabajo a diario para que las dos caras de una misma moneda se vean la una a la otra y se sientan parte de un todo.

Hablar sobre lo que ocurre en Venezuela con mis nietos y/o sobrinos en el extranjero

Si vives en el extranjero y tus padres y hermanos viven en Venezuela necesitan acompañarse y contarse las experiencias que cada uno está viviendo, pero es muy importante proteger a nuestros niños de la angustia que estos hechos pueden provocar. Tanto a los niños que viven en zonas de conflicto como a los niños, que viviendo en lugares tranquilos (tanto en Venezuela como en el exterior) pueden sentir ansiedad, preocupación o incluso culpa por sus familiares que viven de cerca la violencia de estos días.

Venezuela en la distancia

No hay distancia ni tiempo que diluya el amor por la tierra. Si ella arde, nos duele. Si ella florece nos alegra. Si ella prospera, nos enorgullece. Si ella se hunde en la oscuridad, no podemos ser indiferentes. Porque el amor por la tierra nos acompaña y se convierte en herencia. Y la raíz se multiplica en esta diáspora que hoy te vive muy cerca. Y aunque escuchemos el reproche amargo por la lejanía, seguimos pensando que tenemos derecho a que nos duelas. Y por más que la polarizacion nos alcance, y nos convierta en “los que se fueron”, no nos dejamos alcanzar por el desamor. En silencio escuchamos al hermano que sufre en su piel tus dolores, lloramos por la madre que no podemos ayudar y gritamos de rabia cuando la injusticia y la muerte aparece. Entedemos que la herida es grande, Y que tomará años curarla. Por eso criamos hijos que te quieran en la distancia. Que conozcan no solo tus heridas, sino tus luces, tus alegrías y tus logros. Por eso sigo …

¿Qué necesita saber un niño ante una situación de crisis social y política?

Ante el conflicto social y político, todos los niños necesitan contención emocional y que escuchemos sus dudas y preguntas. Para eso nosotros tenemos que estar disponibles y hacer un uso racional de la información. Actuemos con consciencia, amor y verdad. Encontrarás recomendaciones por edad.

Polaridades del inmigrante (I): Amor – odio hacia el país de orígen

Esta polaridad amor – odio hacia el país de origen se parece mucho al amor-odio hacia los padres. No por casualidad la palabra *patria* comparte su raíz con la palabra *padre*. Cuando todo marcha más o menos en un tono armonioso con nuestros padres las polaridades no son causa de angustia, pero cuando sobreviene el conflicto, aparece la polaridad con fuerza, y con ello el conflicto de lealtades. Cuando venimos de un país en conflicto (en guerra, en injusticia, en violencia, en pobreza) nuestra relación con “el país” puede estar cargada de polaridades.Creo que lo importante es reconocer que los sentimientos polarizados hacia el país de origen son comunes, que expresarlos es un derecho y que es nuestra responsabilidad lo que hacemos con esos sentimientos. ¿Tomamos decisiones secuestrados por nuestras polaridades? ¿Juzgamos a otros desde nuestra polaridad amor/odio? ¿Criamos a nuestros hijos desde la división?, ¿nos permitimos la conexión con el presente el pasado y el futuro o nos obligamos a comenzar de cero, “borrando” toda huella de lo vivido?…

Ir un poco más allá de las descargas, mirar nuestros sentimientos hacia nuestro origen nos hace siempre más libres.